La Justicia desmantela una red criminal que operaba en un histórico ingenio tucumano
Un depósito oculto con miles de toneladas de azúcar fue solo el comienzo. Descubrí los detalles de la compleja red de evasión y vaciamiento que operó durante años en un emblemático ingenio tucumano y que ahora enfrenta a la Justicia.
Un hallazgo clandestino de casi 9 mil toneladas de azúcar sin declarar fue la punta del iceberg de una trama que defraudó al Estado durante más de una década. El Juzgado Federal N° 2 de Tucumán procesó a cinco personas por integrar una asociación ilícita dedicada al vaciamiento de empresas y la evasión fiscal sistemática a través de la explotación del Ingenio La Trinidad.
El magistrado Guillermo Díaz Martínez dictó un embargo preventivo de 1.000 millones de pesos para el empresario azucarero señalado como el organizador, R.A., y de 700 millones para el resto de los involucrados. La investigación fue impulsada por el fiscal federal Agustín Chit y la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC).
El modus operandi de la organización
Según la investigación, el grupo montó una asociación ilícita tributaria que operó durante más de una década. Su método consistía en la creación y uso sucesivo de distintas personas jurídicas para explotar el ingenio por ciclos acotados.
Estas firmas acumulaban deudas millonarias con el fisco y, una vez que llegaban al límite, eran vaciadas de sus ingresos. La actividad productiva se transfería entonces a una nueva entidad integrada por los mismos actores, reiniciando el ciclo de fraude.

El descubrimiento que destapó la trama
Uno de los hitos más contundentes de la causa fue el hallazgo de un depósito clandestino que ocultaba 176.840 bolsas de azúcar de 50 kilos cada una. Esta mercadería, equivalente a casi 9 mil toneladas, no poseía respaldo documental y su existencia había sido negada por los responsables del ingenio durante los allanamientos.
Para eludir los controles, la organización recurría a la venta de azúcar sin facturar, traslados nocturnos de mercadería, uso de remitos irregulares y el empleo de usinas de facturas apócrifas con prestanombres.
El impacto económico del fraude
Bajo esta estructura, la organización evadió sistemáticamente el IVA y el Impuesto a las Ganancias. También se apropió indebidamente de los aportes de la seguridad social correspondientes a sus trabajadores.
Los cálculos del Ministerio Público Fiscal estiman que el monto total evadido, considerando las diversas empresas “desechables” utilizadas entre 2005 y 2019, asciende a más de 434 millones de pesos.
La posición de la Justicia y una millonaria negociación en curso
En su resolución, el juez Díaz Martínez rechazó los planteos de la defensa. Subrayó que la creación de estas sociedades no respondía a una actividad empresarial genuina, sino que eran estructuras ideadas exclusivamente para defraudar al Estado.
El magistrado aclaró que el pago posterior de impuestos o la adhesión a moratorias no extingue la responsabilidad penal de haber conformado una empresa criminal destinada a delinquir contra el orden público.
En paralelo a este proceso judicial, se conoció que el heredero del grupo Ledesma, Santiago Blaquier, avanzaba con la compra del Ingenio La Trinidad. Según informó el sitio La Nación el pasado mes de febrero, existe una carta de intención firmada y el valor de la operación rondaría los 40 millones de dólares.
Blaquier, bajo la firma Ingenios de Tucumán SA que fundó tras renunciar al directorio de Ledesma, ya había comprado el Ingenio Concepción en diciembre pasado. El plan sería unir la capacidad de ambos ingenios para alcanzar una molienda récord de 5,5 millones de toneladas de caña de azúcar para la próxima zafra.
El Ingenio La Trinidad, fundado en 1878 por Juan Manuel Méndez, está ubicado en la localidad homónima del departamento Chicligasta. Es una pieza histórica de la industria azucarera tucumana, habiendo incorporado en las décadas de 1930 y 1940 avances tecnológicos que lo posicionaron al nivel de las principales fábricas del país.