La Justicia destrabó la calle del Ñireco: el humedal que frenó la obra quedó sin protección oficial
Un concejal opositor denunció que la nueva calle del Ñireco iba a dañar un mallín. La Justicia pidió informes, inspeccionó el terreno y tomó una decisión que cambia el futuro de la obra.
La jueza de familia Cecilia Wiesztort levantó la medida cautelar que mantenía paralizada desde hacía dos meses la apertura de una calle en cercanías del arroyo Ñireco y rechazó el amparo ambiental que había impulsado un concejal opositor. Con esa decisión, el municipio de Bariloche quedó habilitado para retomar los trabajos que buscan unir el centro con la zona este de la ciudad.
El freno original había llegado por la falta de información precisa sobre el proyecto y en aplicación del principio “precautorio”, ante el riesgo de provocar un daño de imposible reparación. Pero después de pedir informes y documentación técnica, la magistrada resolvió desestimar el planteo y dar vía libre a la obra.
El reclamo había nacido en los barrios linderos, preocupados por la posible afectación del llamado mallín El abrazo. El municipio había arrancado durante el invierno con el movimiento de suelos y los trabajos preliminares para trazar la calle.
Qué advirtió el reclamo vecinal
Según la comunicación difundida desde el poder judicial, la presentación alertaba sobre “la presencia de vertientes, paleocauces, suelos hidromórficos, un nivel freático cercano a la superficie y escurrimientos cercanos al arroyo Ñireco”.
Para resolver el fondo de la cuestión, Wiesztort solicitó informes al Ejecutivo municipal y a sus áreas técnicas, al Concejo y a las reparticiones públicas vinculadas con el planeamiento y las áreas protegidas. También se interiorizó sobre el proyecto puntual de la calle y realizó una inspección sobre el terreno.
De esa recorrida surgió que el área involucrada tiene en su entorno “un importante desarrollo urbano, con viviendas, servicios y otras obras de infraestructura”. La jueza documentó además que la calle cuestionada tendría vínculo con otras vías ya existentes.
El respaldo del municipio
Desde el Ejecutivo municipal destacaron la decisión judicial, que alcanza a un sector lindante con los barrios 112 y 150 Viviendas, y ratificaron su voluntad de continuar la obra con especial cuidado en contemplar “el comportamiento hídrico del terreno y el manejo adecuado de los escurrimientos”.
La obra, según quedó asentado, contempla en su diseño medidas “destinadas a mantener y ordenar la dinámica hídrica existente”, incluidas aquellas que permitan “conducir los excedentes pluviales y mantener el escurrimiento” hacia el arroyo.
El humedal que todavía no está delimitado
El fallo deja constancia de que el análisis estuvo dirigido a comprobar si el lugar intervenido “constituye efectivamente un humedal”. El parte indica que la documentación colectada “no permitió establecer que el sector estuviera oficialmente delimitado e individualizado como un humedal, con esa denominación”.
El texto anotó además que el municipio tiene en plena ejecución un inventario de humedales, una tarea que ya fue encomendada en la última reforma de la Carta Orgánica y que permanece incumplida.
Aun con la desestimación del amparo, la jueza dejó constancia de que el área tiene “características hídricas particulares”, con escurrimientos superficiales y “subsuperficiales” de agua, estructuras naturales y artificiales de drenaje y escurrimientos permanentes hacia el arroyo Ñireco.
El fallo, que favoreció al Estado municipal, descartó también la posibilidad de imponer la ejecución de obras de recomposición ambiental, como habían solicitado los amparistas.