La Justicia le dio la espalda a la víctima: el violento de Sarmiento seguirá en su casa
A pesar de las reiteradas agresiones y de haber violado la perimetral, un juez le dio la domiciliaria al violento. ¿Qué argumentos pesaron para que no fuera a la cárcel?
Un hombre acusado de una escalada de violencia contra su expareja en Sarmiento, San Juan, logró evitar la cárcel. A pesar de que la fiscalía pidió 45 días de prisión preventiva, el juez de Garantías dispuso que cumpla arresto domiciliario con tobillera electrónica. La decisión cayó como un balde de agua fría para la víctima, que había denunciado reiteradas agresiones y violaciones a la perimetral.
¿Quién es el imputado y qué resolvió la Justicia?
El protagonista de esta historia es Maico Rafael Salinas, detenido el 7 de agosto en la Comisaría 8va de Sarmiento. Durante la audiencia de control de detención, el fiscal Mario Panetta Soppelsa, de la UFI CAVIG, fue contundente: pidió que Salinas permaneciera detenido 45 días, argumentando el peligro que representa y la repetición de los hechos denunciados.
Sin embargo, el juez de Garantías Ramón Alberto Caballero resolvió otorgarle la prisión domiciliaria, tal como había solicitado la defensora oficial Sandra Leveque. La medida incluye la colocación de una tobillera electrónica para monitorear sus movimientos. Una decisión que, para muchos, resulta difícil de entender.
Una escalada que empezó en julio
Según la investigación fiscal, el calvario de la víctima comenzó el 4 de julio de 2026, al mediodía. Salinas estaba en el comedor de la casa junto a su expareja y uno de sus hijos cuando se desató una discusión. En ese marco, el hombre se abalanzó sobre la mujer y la empujó en el pecho. Un primer episodio que marcaría el inicio de una serie de agresiones.
Dos días después, el 6 de julio, la situación se tornó más violenta. Cerca de las 15, tras otra pelea, Salinas volvió a empujarla. Pero no quedó ahí: cuando ella le pidió que se fuera, la tomó del cuello con un brazo mientras la insultaba. Luego, la levantó por la fuerza y la arrojó al suelo. Un ataque brutal que quedó registrado en la causa.
La víctima pidió protección, pero él siguió acechando
El 8 de julio, la víctima decidió dar el paso y solicitó formalmente un Formulario de Protección. Pero esa misma noche, alrededor de las 20, Salinas apareció nuevamente en el domicilio donde estaba la mujer junto a sus hijos y su madre. Según consta en el expediente, la hostigó verbalmente y le soltó una frase escalofriante: “Ya está toda tu familia instalada, ya te sacó todas las cosas afuera”. Un nuevo episodio de desobediencia a las medidas de protección.
El ataque que terminó en detención
El hecho más grave ocurrió el 3 de agosto, cerca de las 22. Salinas ingresó por la fuerza a la vivienda de su expareja, pese a las restricciones vigentes. El motivo: reclamarle un escape de moto. La mujer le respondió que lo había tirado a la basura. Enfurecido, el hombre tomó una plancha para el pelo de la víctima, con la intención de llevársela y venderla.
Se produjo un forcejeo. La mujer intentó recuperar la plancha sujetándola del cable, pero Salinas se dio vuelta y le pegó en el costado izquierdo de la frente con el objeto. Tras el ataque, escapó del lugar. La víctima radicó la denuncia formal el 4 de agosto y, tres días después, el 7 de agosto a las 11:30, el agresor fue detenido.
¿Qué delitos se le imputan?
La UFI CAVIG encuadró la conducta de Salinas en los delitos de lesiones leves agravadas por el vínculo, violación de domicilio y desobediencia a una orden judicial, todo en concurso real y en calidad de autor. La fiscalía remarcó la reiteración de los episodios y el incumplimiento de las medidas, por lo que pidió la prisión preventiva.
Pero el juez Caballero decidió que Salinas continúe privado de su libertad, pero bajo la modalidad de prisión domiciliaria, con tobillera electrónica. El caso sigue bajo investigación de la UFI CAVIG, mientras el imputado cumple las condiciones impuestas por la Justicia. Una resolución que deja muchas preguntas en el aire, sobre todo para quienes esperaban una respuesta más dura contra la violencia de género.