La Justicia le puso un freno a los compañeros de un colegio de Misión Nueva Pompeya
Una adolescente de Misión Nueva Pompeya soportó el cyberacoso de sus compañeros de colegio. Cuando parecía que todo había terminado, la Justicia tomó cartas en el asunto y ordenó algo que los involucrados no esperaban.
Una adolescente de Misión Nueva Pompeya vivió meses de hostigamiento digital por parte de sus propios compañeros de colegio. La situación llegó a la Justicia y ahora hay una resolución que busca frenar el daño.
La titular del Juzgado Multifueros, Noelia Almirón, firmó la sentencia interlocutoria 193/26 y dispuso una serie de medidas de resguardo para la víctima. La intimación alcanza a todo el alumnado del establecimiento secundario.
Qué ordena la resolución
La jueza exigió a los estudiantes que cesen «en forma inmediata con todo acto de hostigamiento, acoso cyberbullyng u otros comportamientos que afecten la moral, las buenas costumbres, la dignidad y la integridad psicofísica de los alumnos de dicho establecimiento».
Además, les prohibió seguir divulgando información sobre la adolescente «que vulneren sus derechos de intimidad, privacidad, dignidad» y les ordenó eliminar de las redes sociales todo el material que hubieran publicado.
La dirección de la escuela, por su parte, deberá activar de manera inmediata la «Guía provincial para el abordaje integral de situaciones complejas en el ámbito escolar», aprobada mediante la resolución 1982/23 del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología.
Por qué la jueza tomó la decisión
Al fundamentar el fallo, Almirón advirtió que aunque el canal de mensajería instantánea que se usó para el cyberacoso fue eliminado, «la potencialidad del daño en el ámbito escolar y comunitario presiste de manera latente».
«La disolución del canal virtual no extingue las secuelas del hostigamiento ni diluye el riesgo de réplicas en el plano físico (presencial) dentro de la institución educativa o mediante nuevas redes digitales», precisó la magistrada.
Y agregó: «Las personas maltratadas reexperimentan el papel de víctima fruto de revivir los momentos dolorosos y emociones asociadas a sus experiencias traumáticas iniciales en repetidas ocasiones. La revictimización genera fuertes impactos psicosociales, porque remueven las situaciones traumáticas generadas por la violación de la dignidad y de los derechos, así como un atentado a la reputación y el honor de la persona. En definitiva, una marcada merma en la calidad de vida y bienestar de la víctima».