La Justicia riojana quiso frenar a los deudores alimentarios en las canchas: qué pasó
En La Rioja quisieron usar las canchas de fútbol para detectar deudores alimentarios. La jueza Gisela Flamini contó cómo fue el intento y por qué quedó frenado.
La Justicia de La Rioja intentó poner en marcha un mecanismo para detectar a deudores alimentarios en las canchas de fútbol, pero el operativo no logró concretarse. Así lo contó la jueza Gisela Flamini durante una entrevista en el programa "Decilo de Frente", que se emite por Canal 13 con la conducción de Andrés Montivero y Nacho Grando.
La iniciativa buscaba identificar a personas que mantienen deudas por cuotas alimentarias y que, al mismo tiempo, siguen concurriendo con regularidad a partidos y actividades deportivas. La idea era usar esos espacios de concurrencia habitual para cruzarlos con el registro de morosos.
"Lo intentamos hacer y no pudimos", reconoció Flamini durante la entrevista, al explicar que el plan quedó frenado.
Pese al traspié, la jueza dejó abierta la posibilidad de retomar el proyecto. Según explicó, esa chance está atada a una eventual nueva designación de un ministro, que podría generar las condiciones para volver a avanzar con este tipo de controles.
El contraste que expone la medida
La propuesta apunta a encontrar herramientas para que las obligaciones alimentarias se cumplan de manera efectiva. En ese marco, las canchas de fútbol aparecen como un lugar estratégico: son espacios donde muchas personas están presentes de forma sostenida, incluso cuando mantienen deudas pendientes.
La discusión deja a la vista dos realidades que conviven: la pasión y la rutina que muchos mantienen alrededor del fútbol, por un lado, y las obligaciones que quedan afuera de la cancha, por el otro.
La frase de El secreto de sus ojos, la película de Juan José Campanella, vuelve a colarse en la escena: "El hombre puede cambiar de todo, menos de pasión". La pregunta que sobrevuela ahora es si esa pasión puede convertirse en el punto exacto para encontrar a un deudor alimentario justamente en el lugar al que nunca deja de ir.