La Justicia ya sabe quién es el policía de las patadas en el centro: el dato que falta definir
¿Qué argumento esgrimió el policía identificado por la golpiza frente a la Catedral para intentar justificar su accionar? La respuesta está en la causa, y no es la única pregunta que la Justicia todavía debe responder.
La causa que investiga la golpiza policial frente a la Catedral de Santa Rosa y las vejaciones que denunció una joven en los calabozos de la Seccional Tercera dio un paso clave: quedó identificado el efectivo que la víctima señaló como autor de la agresión. Fuentes judiciales confirmaron que se trata del cabo primero Franco Juan Carlos Gauna Coronel, integrante del cuerpo de motoristas de la Policía de La Pampa.
El uniformado ya prestó declaración en el marco de la investigación. La Fiscalía, en tanto, avanza sobre nuevas medidas probatorias y no descarta que en las próximas horas se convoque a una audiencia para formalizar los cargos en su contra.
Qué se investiga y qué falta esclarecer
Según pudo saber este medio, la pesquisa abarca dos escenarios distintos: lo ocurrido en pleno centro santarroseño, frente a la Catedral, y lo denunciado después en la comisaría. Por el episodio de la calle hay un policía señalado como posible autor de un delito. Eso no implica, aclaran las fuentes, que con el correr de la causa aparezcan más involucrados por los hechos denunciados en la Seccional Tercera.
La joven que radicó la denuncia relató que en la dependencia policial no le permitieron recibir atención médica y que la desnudaron en un baño con la puerta abierta, a la vista de todos.
El efectivo investigado intentó justificar su accionar con el argumento de que reaccionó ante una supuesta agresión previa. Esa versión, sin embargo, todavía debe cotejarse con los testimonios y las pruebas que se sumaron al expediente.
La noche que terminó frente a la Catedral
Priscila Mora Grandón, de 20 años, reconstruyó ante este diario cómo empezó todo. Dentro de un local bailable, un desconocido buscó pelea con su grupo de amigos. Ellos se corrieron para evitar problemas, pero se lo volvieron a cruzar al salir. Fue ahí cuando el muchacho golpeó a uno de sus amigos y se llevó un celular que había caído al piso.
“Dentro de un boliche, un chico nos estaba buscando porque yo salí con cuatro amigos a la pasarla bien. Nos estaba buscando para pelear y nosotros le dijimos que no salimos a pelear, que salimos a la pasarla bien, y nos fuimos para otro lado. A la salida del boliche nos volvemos a cruzar con el mismo chico”, contó la joven.
Después describió la agresión contra su amigo y por qué salió detrás del agresor. “Mi amigo le va a preguntar qué es lo que había pasado. Este chico reaccionó mal y le pegó dos piñas, que hicieron que mi amigo quedara noqueado. Cuando veo que se cae algo al piso, porque mi amigo tenía mi celular en su bolsillo, el pibe que le pegó lo agarra y sale corriendo. Pensé que era mi celular y salí atrás de él”, relató.
En medio de ese tumulto, según su testimonio, también la agredieron. Su hermano salió a perseguir a los que la habían empujado y golpeado, y ella fue detrás para frenarlo. “Ese chico y un amigo de él me empujan y uno me pega. Mi hermano ve que me empujan y me pegan y sale a correrlo. Yo salgo atrás de mi hermano para que no haga nada, porque ya me quería ir. No quería quilombo ni nada”, sostuvo.
El momento en que intervino la Policía
Mora Grandón aseguró que, cuando un policía se acercó para detener a su hermano, intentó explicarle que ya lo estaba llevando. Aun así, reconoció que no pudo contenerlo por la fuerza. “Viene un policía porque mi hermano le quería pegar y dice: ‘Llevátelo porque si no lo cargamos’. Yo le dije: ‘Eso es lo que estoy haciendo, intentándomelo llevar’. Pero, de tanta euforia y tanta bronca que tenía mi hermano, no pude. Tiene mucha fuerza y yo no tengo tanta fuerza, lamentablemente…”, narró.
El siguiente capítulo, según su denuncia, se escribió frente a la Catedral de Santa Rosa. Hasta allí llegaron dos efectivos en motocicleta que intervinieron contra su hermano. La joven afirmó que uno de los agentes le puso la rodilla o el pie sobre la cabeza y empezó a apretarle el cuello, que se le fue poniendo morado. Desesperada, dijo, tomó al policía del casco y lo apartó.
“Llegando bien al frente de la Catedral, en la calle, puedo agarrar a mi hermano. Se acercan dos policías, una chica policía y un chico policía en dos motos. Le tiran la moto encima a mi hermano, lo agarra el policía, le pisa la cabeza y empieza a apretarle el cuello, se lo empieza a dejar morado. A mí me agarra desesperación, lo agarro del casco y saco al policía, lo tiro”, describió.
Luego vino lo que quedó captado en el video que se viralizó en las últimas horas, según su versión. “Ese policía se levanta, le da un piñón al amigo de mi hermano que estaba viendo, le revienta la nariz y, cuando se da vuelta, me hizo todo lo que me hizo en el video: me agarró, me empujó de la cara y después me empezó a pegar patadas”, denunció.
Con el efectivo ya identificado y su declaración incorporada, la causa suma nuevas pruebas. La expectativa está puesta en lo que resuelva la Oficina Judicial, que en las próximas horas debería fijar día y hora para la audiencia de formalización de cargos.