La Kermesse Redonda llenó Rosario: la despedida al Indio que nadie quiere que termine

La Kermesse Redonda volvió a llenar La Segunda Seguros Arena en Rosario a dos meses de la muerte del Indio Solari. ¿Qué pasó en esa noche de catarsis? Los detalles de un fenómeno que no se apaga.

· 3 min de lectura
La Kermesse Redonda llenó Rosario: la despedida al Indio que nadie quiere que termine
La Kermesse Redonda llenó Rosario: la despedida al Indio que nadie quiere que termine

La cita era en el Patio de la Madera y la multitud respondió como en los viejos tiempos. A dos meses de la muerte de Carlos Solari, La Kermesse Redonda volvió a colmar La Segunda Seguros Arena y demostró que el legado ricotero sigue más vivo que nunca. Con entradas agotadas días antes y una asistencia que duplicó la edición anterior, la banda integrada por excompañeros del Indio encendió una noche de emociones y catarsis colectiva.

Una peregrinación ricotera

Las calles alrededor del estadio anticipaban lo que se venía. Pirotecnia, bombas de estruendo y gritos de "Yo soy redondo hasta que me muera" marcaban el camino. Adentro, la antesala de la sala de conciertos estaba repleta de fieles que cantaban y lloraban una marcha redonda, como una oración laica.

La formación actual de La Kermesse Redonda, con Sergio Dawi, Semilla Bucciarelli, Tito Fargo y Hernán Aramberri, lleva diez años girando por el país. Pero esta vez, la convocatoria en Rosario tuvo un sabor especial: la ausencia del Indio se hacía sentir, pero su música resonaba con más fuerza que nunca.

El show que honra al Indio

Pasada la hora prevista, arrancó la ceremonia. "Luzbelito y las sirenas", "Tarea fina", "Me matan limón", "Superlógico" y "Cruz Diablo" fueron los primeros himnos. En el fondo, generaciones enteras se mezclaban: pibes que no habían nacido cuando Los Redondos se separaron y veteranos que los vieron en vivo. Todos con los mismos ojos brillantes y la misma emoción a flor de piel.

"Estoy seguro de que desde allá arriba el Indio está muy contento de que estemos todos hoy acá", soltó Dawi tras interpretar "Preso en mi ciudad". Y así siguió la noche, con "Canción para naufragios", "La hija del Fletero" y "Juguetes perdidos" antes del breve receso.

Un fenómeno que no se apaga

La Kermesse Redonda no es solo un recital, es un ritual. Las letras se cantan desde abajo del escenario, el público es el verdadero protagonista. Leticia Lee brilló con su voz y su actitud rockera, pero fueron los miles de asistentes los que sostuvieron la liturgia durante las más de veinte canciones que sonaron esa noche.

"Los Redondos es un sentimiento, no se explica, se lleva bien adentro", se escuchaba entre la multitud. Y así, entre pogos, abrazos y lágrimas, la banda repasó gran parte de un repertorio que "salvó vidas", como definió un fan a su compañera.

Al salir, la calle Cafferata mostraba las huellas de la celebración: vasos de plástico, papel picado y grupos que seguían cantando mientras se alejaban. Rosario le dijo "gracias" al Indio, por la poesía, por la escuela, por la música. Y La Kermesse Redonda, fiel a su espíritu, se encarga de mantener viva esa llama.

Más para leer

Volver a la casa de la infancia: la memoria como territorio en reconstrucción
Espectáculo
Turf desembarca en Rosario con un show por sus 30 años y un Gardel bajo el brazo
Espectáculo
Pizza & Letras desembarca en el teatro Caras y Caretas con una noche de lecturas y música
Espectáculo
El clásico de Cervantes se reescribe con pantallas y migración: Hipótesis Ficción llega a Rosario
Espectáculo
Un sábado para redescubrir a Spinetta, Charly y Fito: concierto y taller con un reconocido pianista
Espectáculo
Patria Redonda: la noche ricotera que une teatro, lírica y un guiso compañero
Espectáculo