Las lluvias cambiaron el paisaje de la laguna Carrilaufquen y la hicieron florecer de vida: flamencos, patos y cisnes ya se instalaron en la Región Sur. Pero lo que más llamó la atención de los especialistas apareció en los videos, y podría cambiar el futuro del lugar.
El espejo de agua que está a 15 kilómetros al norte de Ingeniero Jacobacci cambió de escenario en las últimas semanas: a la laguna Carrilaufquen volvieron los flamencos, los patos y hasta los cisnes, y en las imágenes que se conocieron apareció algo que los especialistas no esperaban ver tan temprano.
El ingeniero agrónomo Jonathan Cuevas analizó el fenómeno en diálogo con Canal 10 de General Roca y explicó por qué este rincón de la Región Sur rionegrina se convirtió en un punto de llegada para las aves migratorias.
El viaje que hacen de noche
El flamenco no es un visitante cualquiera. Según Cuevas, se mueve junto a otras aves migratorias y tiene una particularidad que lo distingue: “Los flamencos han empezado a llegar con muchas aves migratorias, y la particularidad del flamenco es que vuela mucho, más que nada de noche, aprovechando las corrientes estables de la noche, y tiene la capacidad de andar hasta 500, 600 kilómetros por noche”.
Pero llegar no significa quedarse. El ave primero evalúa el terreno y después decide. “Estudia el lugar, si hay alimento, se queda, se instala, es muy probable que, si todo va bien, pueda tener crías también en este lugar”, contó el profesional.
Por qué el agua trae comida
La explicación de la llegada masiva está en el ciclo que dispararon las lluvias. Cuando las lagunas reciben un volumen importante de agua, se activa la vida microscópica que sostiene la dieta de estas aves.
“Al agarrar tanta agua, y como todos sabemos, si hay mucha agua y hay vida, los microorganismos que están en el agua, en el suelo, al ponerse en contacto con el agua, empiezan a proliferar”, detalló Cuevas.
El flamenco come filtrando el agua con su pico. “Como es un ave que cuela, que va pasando su pico y va colando el agua, absorbe muchos microorganismos”, describió. Y a eso se suma una ventaja del propio ambiente: “Estas lagunas de la meseta, al no tener competencia con peces, por ejemplo, porque no hay peces, la competencia por la comida es menor”.
Los pichones de plumaje gris
El dato que más llamó la atención apareció en los videos registrados en la laguna. Allí Cuevas identificó ejemplares jóvenes, aunque aclaró que no habrían nacido en ese lugar.
“En uno de los videos, muy interesantes, alcancé a ver algunos pichones de plumaje gris. No creo que lo hayan podido incubar acá, porque es muy pronto, pero ya te da el indicio que están volando con las crías y es muy probable que se establezcan acá”, señaló.
La Carrilaufquen no es la única. El ingeniero agrónomo indicó que los flamencos se instalan “en esta laguna y en muchas lagunas de la meseta” y mencionó otros espejos de agua con abundantes registros fotográficos, como la laguna del Chancho, muy visitada por quienes hacen trekking y running, donde “también hay mucha carga de flamenco”.
Una laguna con historia
El nombre Carrilaufquen viene del mapuche y significa “laguna verde”. El espejo de agua se ubica sobre la ruta provincial 6 y abarca unas 461 hectáreas. Durante años fue el principal centro de recreación de Jacobacci y está declarada parque público.
Su valor para las aves tiene respaldo científico: un relevamiento del ornitólogo Aníbal Casas, publicado en 1992 en la revista El Hornero, registró 60 especies en las lagunas Cari Laufquen Chica y Cari Laufquen Grande, con el cisne de cuello negro entre ellas.