La Legislatura de Misiones, en el centro de una disputa que expone el fin de una era: qué reclama el oficialismo

La pelea por la banca de Rovira destapó una disputa más profunda sobre privilegios y poder en la Legislatura misionera, mientras el oficialismo intenta mostrar una nueva etapa sin dejar de mirar hacia atrás.

· 6 min de lectura
La Legislatura de Misiones, en el centro de una disputa que expone el fin de una era: qué reclama el oficialismo
La Legislatura de Misiones, en el centro de una disputa que expone el fin de una era: qué reclama el oficialismo

La Cámara de Representantes de Misiones se convirtió en el escenario donde con mayor crudeza se expresa el cambio de época que atraviesa la política provincial. Carlos Rovira, histórico conductor del espacio dominante, aparece hoy aferrado a la ubicación física de su banca y a una serie de privilegios construidos durante sus años de hegemonía, mientras el oficialismo, referenciado en el gobernador Hugo Passalacqua, busca imponer una nueva lógica de funcionamiento institucional.

La imagen que ofrece la Legislatura por estos días resulta difícil de comprender. Rovira fue gobernador, presidente de la Cámara y, durante más de dos décadas, el dirigente con mayor concentración de poder en la provincia. Hoy, esa figura aparece envuelta en una disputa que no es por una banca electoral, sino por el lugar físico que ocupa dentro del recinto.

La escena tiene una enorme carga simbólica: quien tuvo prácticamente todo el poder se aferra ahora a un sillón y a privilegios que incluyen restricciones para circular por determinados sectores, ingresos diferenciados, custodios particulares y espacios reservados. Nada de eso es nuevo. Lo nuevo es que ahora se lo cuestiona.

La disputa por la banca

Después de la ruptura del espacio que durante años funcionó bajo una misma conducción, el Movimiento por lo que Viene se transformó en el bloque más numeroso de la Cámara. Sus diputados solicitaron formalmente que la distribución física del recinto reflejara la nueva composición política, un pedido que parece elemental: que los integrantes de cada bloque puedan estar agrupados.

Sin embargo, la banca de Rovira quedó ubicada en medio del sector correspondiente al oficialismo. Ante su negativa a modificarla, el bloque presentó ante la Presidencia de la Cámara un pedido formal solicitando “la reorganización de los bloques y la adecuación de su ubicación dentro del recinto, en función de los cambios y de las nuevas conformaciones políticas que se han producido en la Cámara”.

La respuesta conocida públicamente fue que Rovira no estaba dispuesto a cambiarse de lugar. Y entonces, una cuestión aparentemente insignificante adquirió otra dimensión: ¿cómo puede alguien que tuvo semejante poder terminar convirtiendo la ubicación de una banca en una cuestión política?

Tal vez porque ya no se discute una silla, sino aceptar que cambió el poder. La banca se convirtió en el símbolo físico de una resistencia mucho mayor: asumir que terminó una etapa de la política misionera y que las instituciones deben adecuarse a esa nueva realidad.

Los privilegios, bajo la lupa

El presidente del bloque oficialista, Juan José Szychowski, llevó la discusión a un terreno todavía más delicado: los privilegios. Denunció que dentro de la Cámara no existe libertad plena de circulación y relató que un diputado de su bloque intentó acceder al patio trasero y el chofer de otro legislador se lo impidió.

También planteó que todos los diputados, “menos uno”, ingresan por la puerta principal, atraviesan los controles correspondientes y caminan hasta el recinto, mientras Rovira conserva un acceso diferenciado. Además, cuestionó la presencia de personas que actuarían como custodios particulares en ese sector y expresó desconocer si están armadas.

Las restricciones no nacieron ahora: fueron establecidas durante los años en que Rovira presidía la Legislatura y se mantienen. Esa continuidad es una de las expresiones más evidentes de una estructura de privilegios que sobrevivió al poder que la originó. La Legislatura no puede tener zonas de exclusividad personal, ni espacios vedados para diputados, ni reglas para 39 y reglas distintas para uno.

El episodio Bundziak-Llera

Pero el bochorno no terminó allí. Durante la misma jornada se produjo otro episodio que involucró al diputado Rudi Bundziak y a Nicolás “Nickillo” Llera, propietario de un canal de streaming y uno de los dirigentes vinculados al armado político de Rovira y al universo de los “Neo”, que fueron promovidos como una renovación generacional de la política misionera.

Bundziak denunció posteriormente haber recibido expresiones intimidatorias y anticipó que recurriría a la Justicia. Llera, por su parte, trasladó la discusión a las redes sociales y expuso cuestiones vinculadas con la vida personal del legislador para explicar el enfrentamiento.

Resulta difícil encontrar algo novedoso, moderno o renovador en semejante escena. Un dirigente partidario sin función legislativa discutiendo a los gritos con un diputado dentro de la Legislatura y llevando después cuestiones personales a las redes sociales está en las antípodas de cualquier renovación de las prácticas políticas.

La contradicción es mayor porque los “Neo” fueron promovidos como la expresión de una nueva generación que venía a renovar la política. Sin embargo, algunos de sus referentes terminan asociados a comportamientos que reproducen aquello que una sociedad cansada de la política rechaza: prepotencia, privilegios, disputas personales y utilización de espacios públicos como territorios propios. La pretendida renovación termina ofreciendo, paradójicamente, una postal de la política más vieja.

El costo político para el oficialismo

Todo este bochorno tiene consecuencias políticas. El Movimiento por lo que Viene intenta consolidar una nueva etapa alrededor del liderazgo de Passalacqua, con un discurso de mayor horizontalidad, diálogo, gestión y apertura. Pero cada episodio protagonizado por Rovira o por dirigentes de su sector introduce turbulencia dentro de un espacio que, ante buena parte de la sociedad, todavía comparte una historia política común.

Para el ciudadano que observa desde afuera, las diferencias internas no siempre son nítidas. Ve oficialistas peleándose entre sí, diputados discutiendo por bancas, privilegios, dirigentes a los gritos dentro de la Legislatura y una política demasiado ocupada en sí misma mientras la sociedad tiene problemas bastante más urgentes.

La Libertad Avanza y cualquier otra fuerza que aspire a disputar el poder en Misiones encuentran allí un escenario favorable. Cada pelea interna del oficialismo es una oportunidad para la oposición. Cada privilegio que se defiende alimenta el discurso contra la casta. Cada escena bochornosa erosiona la credibilidad de quienes pretenden representar una nueva etapa.

Por eso, dentro del propio oficialismo resulta inevitable preguntarse si Rovira comprende el daño que esta confrontación permanente produce sobre un espacio del que formó parte central durante más de veinte años o si, por el contrario, busca profundizar ese desgaste. No hay elementos para afirmar cuál es su intención, pero sí para observar las consecuencias: cuanto mayor sea la pelea y cuanto más aparezca el oficialismo discutiendo consigo mismo, mejores serán las condiciones para quienes quieren reemplazarlo.

Frente a eso, el Movimiento por lo que Viene también tiene que aprender una lección rápidamente: si pretende representar el futuro, no puede pasarse el tiempo discutiendo con el pasado.

Más para leer

Misiones descentraliza la salud y las consultas suben 30%: el detalle del plan para evitar traslados
Política
Misiones avanza con un paquete de medidas para proteger el salario de los estatales: cuáles son los cambios
Política
La CEM respalda la derogación de la prohibición del glifosato y pide que las decisiones se basen en ciencia: qué argumento esgrimió
Política
Cristian Klingbeil, el productor que respalda derogar la prohibición del glifosato en Misiones: “Es una mochila que se saca el sector”
Política
Reforma laboral en Alem: Enzo Canadé advirtió sobre el desafío de las PyMEs para aplicar los cambios
Política
Alivio para empleados públicos sobreendeudados: el fuerte cruce de Pastori con los diputados que rechazaron el beneplácito
Política