La leña que todos rechazan en el sur resultó clave para calefaccionar: el estudio que derriba un mito
En el sur rechazan la leña de pino porque la consideran mala y peligrosa. Un estudio del parque Lanín midió su poder calórico y encontró que el problema no era el pino, sino otra cosa que casi nadie tenía en cuenta.
Un trabajo científico realizado en el parque nacional Lanín determinó que la leña de pino tiene un poder calórico similar al de las especies nativas y desarmó dos creencias muy instaladas en la región. La investigación se desarrolló en el marco del Proyecto Pewén, junto al Consejo Zonal Pewenche y la comunidad mapuche Puel, y sus resultados se publicaron en la revista Ecología Austral.
Hernán Attis Beltrán, del Área de Ciencia y Técnica del Departamento de Conservación y Manejo del parque nacional Lanín, explicó el punto de partida: “La idea fue poner a prueba estos preconceptos en torno a la leña de pino. Hay dos grandes temores por los cuales se la rechaza: se piensa que es mala y no tiene un poder calórico adecuado, pero además se piensa que no es segura porque tiene resina y tapa los conductos”.
Por qué se estudió la leña de pino
La inquietud que motorizó el trabajo fue cómo responder a la demanda de leña en la zona frente a la escasez de leña nativa. El objetivo tuvo dos direcciones: reducir el consumo de especies nativas, “ya que cada vez hay menos y cumple una importante función en el bosque”, y aprovechar la gran cantidad de pinos que crecen en plantaciones e invasiones sobre los bosques de araucarias y nothofagus.
“El indicador principal de la calidad de leña es la densidad de madera y al comparar la densidad del pino con las especies nativas no hay muchas diferencias”, precisó el doctor en Biología e ingeniero forestal.
El problema no era el pino, era la humedad
El otro indicador clave es el contenido de humedad. “Una buena madera, aunque con un alto contenido de humedad, no es buena leña. Veíamos que cuando se usaba la leña de pino se usaba pino muy mojado, húmedo, madera verde. Así es muy deficiente: no genera calor, cuesta encenderla, genera humo que es tóxico y afecta la salud”, describió Attis Beltrán.
Con ese diagnóstico, el desafío pasó a ser cómo secar la madera de pino. Los ensayos se hicieron en Villa Pehuenia – Moquehue con la comunidad mapuche Puel, mediante dos estrategias: unas pilas de leña se cubrían con polietileno negro y otras quedaban sin cobertura. Los trozos medían 30 centímetros de largo y 15 de diámetro.
“Así íbamos midiendo el contenido de humedad en el verano. Notamos que era importante el efecto del polietileno negro porque de esta manera, con el sol, se generaban altas temperaturas. Con la circulación de aire se secaba y permitía alcanzar contenido de humedad adecuada”, especificó. La leña considerada apta debe tener entre 20 y 25% de humedad.
Las mediciones se hicieron mes a mes sobre las rumas cubiertas y las destapadas. Al llegar el otoño, las que no estaban tapadas tenían un altísimo contenido de humedad.
La prueba en las estufas
“La segunda etapa del ensayo fue poner en funcionamiento los dos tipos de leña e incluso la leña nativa que generalmente usaban. Cada familia, en tres estufas iguales, ponían agua a calentar para medir la temperatura, la velocidad y las calorías que se iban generando”, mencionó. En esa instancia se detectó que la leña de pino, cuando está seca, alcanza las condiciones necesarias y muchas veces puede ser mejor que la leña nativa, que a veces presenta humedad o pudriciones.
El trabajo no terminó en el laboratorio. Los investigadores dieron charlas con bomberos de Aluminé y Pehuenia para enseñar cómo limpiar los conductos de chimeneas y estufas, con foco en la seguridad y en reducir la cantidad de humo.
“Cuando la leña está seca, se generan altas temperaturas en la cámara de combustión. Esto hace que esas resinas se quemen de otra manera y no se acumulen en los conductos”, acotó.
Attis Beltrán advirtió que Chile cuenta con varios ensayos que caracterizaron la calidad de la leña. En ese país la demanda es mayor porque pocas ciudades cuentan con gas.
De interés provincial y con respaldo comunitario
El trabajo en el parque Lanín, en el marco del Proyecto Pewen, que promueve el uso de la leña de pino como estrategia para generar calor y reducir las invasiones y las plantaciones no manejadas, fue declarado de interés provincial por la Legislatura de Neuquén.
La comunidad de Villa Pehuenia – Moquehue optó por empezar a usarla para reducir el consumo de bosque nativo. “El valor agregado fue el mano a mano con las comunidades. Ellos mismos se sorprendían. Lo bueno fue que no se les llevó una receta para tratar de convencerlos sino que ellos mismos fueron parte del cambio”, destacó.
La etapa siguiente es que más gente pruebe la leña de pino, que se conozca y se compartan experiencias. “Además, la idea es lograr que las comunidades puedan organizarse. Suelen buscar la leña antes de que llegue el invierno y el momento ideal con la leña de pino es cuando termina. Hay que cortar los árboles y dejar la leña preparada todo el verano para que se seque bien llegado el momento”, concluyó.
Qué recomiendan los especialistas
Los especialistas sugieren cortar el pino en septiembre, antes de que broten los árboles y suba la savia, y en trozas de al menos un metro. “Es importante cortar en trozos para comenzar el secado. Los leños no deben tener más de 30 centímetros de largo y 15 centímetros de diámetro”, plantean.
Luego hay que apilarlos en rumas de no más de 1,5 metro de alto y 1,5 de ancho, y no más de 4 metros de largo. Siempre deben estar separadas del piso y tapadas por encima y en sus laterales.
La espera debe extenderse al menos cuatro meses para que la leña seque bien y lo ideal, agregan, es usarla cuando la estufa ya está bien caliente.
La leña debe estar seca “por seguridad, por salud y por eficiencia energética”. Los conductos de las estufas o chimeneas deben ser lo más rectos posible y alcanzar una altura suficiente para asegurar una buena ventilación y salida del humo.