La ley pide 10% del presupuesto de salud para salud mental: cuánto recibe en realidad
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La ley pide 10% del presupuesto de salud para salud mental: cuánto recibe en realidad

La ley fija un piso del 10% del presupuesto de salud para salud mental. ¿Cuánto se asigna en la partida del próximo año, según los psicólogos que acaban de cumplir 40 años en Chaco?

El Colegio de Psicólogas y Psicólogos del Chaco cumplió 40 años y lo celebró con un acto del que participaron referentes del ámbito profesional, académico y de las organizaciones de salud mental. En ese marco, la presidenta de la entidad, Gladys Elisabeth Narváez, y el titular de la Federación de Psicólogas y Psicólogos de la República Argentina (Fepra), Marcelo Clingo, advirtieron por el deterioro de los servicios de atención en todo el país.

En diálogo con LA VOZ DEL CHACO, ambos coincidieron en un punto: el Estado tiene que reforzar su presencia en las políticas sanitarias. Y el diagnóstico que más pesa tiene número propio.

Cuatro décadas de trabajo y una oferta académica que cambió

Narváez puso en valor el aniversario y repasó las actividades que se hicieron a lo largo del año para conmemorarlo, con eje en la capacitación de matriculados y estudiantes de Psicología.

La formación continua, dijo, es una de las columnas del Colegio, que sostiene espacios de actualización e intercambio entre profesionales. También marcó un cambio de época: hoy la provincia tiene tres facultades de Psicología, algo impensado cuando ella misma cursaba sus estudios.

La titular de la institución sumó otro frente de trabajo: facilitar el acceso de los profesionales a distintos ámbitos laborales y dispositivos de intervención. Mencionó la participación del Colegio en una actividad vinculada a la nueva Oficina de Atención a las Víctimas, donde se realizará un concurso.

Para Narváez, ese tipo de iniciativas amplía las oportunidades de inserción y consolida la presencia de la organización en espacios de políticas públicas. El acompañamiento a los matriculados, remarcó, es una responsabilidad permanente, tanto en formación como en el reconocimiento de las distintas áreas de ejercicio.

Y fue más allá: la función del Colegio excede la representación de sus integrantes y tiene una dimensión social, porque las tareas de regulación, asesoramiento y capacitación repercuten en la calidad de los servicios que recibe la ciudadanía.

La reforma de la ley y el debate por los derechos

Clingo fue el encargado de poner el foco en la discusión normativa. Su postura es clara: las dificultades del sistema argentino no se resuelven con cambios en la ley, sino con más inversión y decisiones políticas de los estados nacional y provinciales.

Según afirmó, la legislación vigente ya ofrece herramientas suficientes para desarrollar políticas sanitarias y dispositivos de atención adecuados, siempre que exista financiamiento y voluntad institucional para aplicarlos.

El titular de la Fepra recordó que el proyecto original del Poder Ejecutivo recibió numerosas críticas y que, por las observaciones de organizaciones profesionales y otros sectores especializados, se introdujeron modificaciones durante el tratamiento legislativo. Por eso, el texto aprobado por el Senado presenta diferencias importantes respecto de la propuesta inicial.

Aun así, aclaró que la Federación sigue contraria a la necesidad de reformar la normativa. Y anticipó que el proyecto deberá continuar su recorrido en la Cámara de Diputados, donde se abrirá una nueva instancia de discusión: allí la Federación y los colegios profesionales prevén sostener sus cuestionamientos y exponer sus argumentos sobre los alcances de la ley.

Clingo defendió el marco vigente y subrayó que la Ley de Salud Mental argentina es reconocida internacionalmente por su perspectiva de derechos, su orientación comunitaria y su abordaje interdisciplinario. La norma, explicó, promueve la integración social de las personas con padecimientos mentales, limita el modelo tradicional de atención manicomial e impide crear nuevos manicomios y hospitales monovalentes.

Para el dirigente, esos principios son avances fundamentales para una atención que no reduzca los problemas de salud mental a la internación institucional, sino que contemple las condiciones sociales, familiares y comunitarias de cada persona. Cualquier discusión sobre el sistema, sostuvo, debe preservar esos criterios y fortalecer las alternativas de atención existentes.

Internaciones involuntarias: qué dice realmente la ley

Uno de los puntos más discutidos durante el debate legislativo fue el régimen de internaciones involuntarias, que también tuvo fuerte presencia en los medios.

Consultado al respecto, Clingo sostuvo que parte de las interpretaciones públicas estuvieron atravesadas por la desinformación y remarcó que la ley vigente no prohíbe las internaciones involuntarias: establece procedimientos específicos para aplicarlas.

Explicó que una medida de ese tipo implica restringir la libertad de una persona y, por lo tanto, requiere una evaluación profesional rigurosa. La decisión debe surgir de una intervención interdisciplinaria que determine si existe una situación que justifique la medida y si representa la única alternativa posible para abordar el problema.

El presupuesto: la ley pide 10%, la partida no llega al 1%

El financiamiento es, para Clingo, el corazón del problema. La legislación vigente establece que salud mental debe recibir el 10% del presupuesto total de salud, pero advirtió que la partida contemplada para el próximo ejercicio no supera el 1%.

Esa diferencia entre el porcentaje previsto por ley y los recursos efectivamente asignados explica, según el dirigente, buena parte de las dificultades que atraviesa el sistema. El problema fundamental no está en la falta de herramientas legislativas, insistió, sino en la ausencia de financiamiento suficiente para desarrollar las políticas previstas.

Por eso reclamó que la discusión pública se concentre en las responsabilidades presupuestarias del Estado y en la necesidad de garantizar recursos para los servicios de atención.

Narváez coincidió con el diagnóstico y describió con preocupación la situación financiera del sector. Sobre las partidas destinadas a salud mental, expresó: «Cuando uno dice que se ríe para no llorar, esa es la situación. Estamos muy mal en materia de presupuesto para salud mental».

Redes sociales, conectividad y soledad

Al analizar la situación de la población argentina, Clingo habló de señales preocupantes vinculadas con las transformaciones de las relaciones sociales y las nuevas formas de comunicación.

Las tecnologías digitales y las redes modificaron profundamente las modalidades de contacto: generaron oportunidades de interacción a distancia, pero también nuevas formas de aislamiento. Esa transformación plantea desafíos para la investigación y la intervención profesional, porque las problemáticas emergentes no siempre se comprenden desde los enfoques tradicionales.

La velocidad de esos cambios, sostuvo, obliga a actualizar permanentemente las herramientas de análisis y atención para entender sus consecuencias sobre la vida individual y colectiva.

El titular de la Fepra describió una paradoja: las plataformas permiten mantener contacto con personas a grandes distancias, pero esa conectividad no necesariamente se traduce en vínculos presenciales más sólidos. Mientras la comunicación se multiplica, advirtió, crecen las experiencias de soledad.

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