La licenciada jujeña que derribó el mito de la media naranja: qué lugar ocupan los amigos

¿De verdad hace falta una pareja para sentirse completo? La licenciada Carolina González desarmó la creencia de la “media naranja” en Canal 4 y reveló qué papel juegan los amigos en la felicidad. Su respuesta dejó a más de uno pensando.

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La licenciada jujeña que derribó el mito de la media naranja: qué lugar ocupan los amigos
La licenciada jujeña que derribó el mito de la media naranja: qué lugar ocupan los amigos

¿Hace falta una pareja para ser feliz? La pregunta, que muchos se hacen en silencio, tuvo respuesta en Canal 4 de la mano de la licenciada en Filosofía Carolina González, quien puso el foco en un costado que suele quedar en segundo plano: el valor de la amistad y de los vínculos afectivos.

Durante la entrevista, la especialista desarmó una idea muy instalada en el imaginario colectivo y sostuvo que una persona puede alcanzar la plenitud sin necesidad de transitar una relación amorosa.

El mito de la media naranja, bajo la lupa

González cuestionó la clásica noción de la “media naranja”, esa que supone que cada persona necesita encontrar a alguien que la complete. Frente a esa creencia, propuso otra manera de entender los vínculos: como relaciones que acompañan y enriquecen la vida, pero que no tienen por qué cargar con la responsabilidad exclusiva de la felicidad.

Según explicó, durante mucho tiempo se instaló la idea de que conseguir pareja era la condición para sentirse completo. Esa mirada, señaló, empezó a cambiar, y hoy las amistades ocupan un lugar central para mucha gente.

Hay quienes encuentran en sus amigos la contención y la alegría que antes se buscaban solo en una relación sentimental: comparten experiencias, atraviesan momentos difíciles y construyen lazos que duran años.

Amigos y pareja: lugares distintos, no reemplazos

La licenciada fue clara en ese punto: una amistad no tiene que ocupar el sitio de una pareja. Aunque se puedan compartir planes parecidos —un viaje, una cena, una salida al cine—, cada vínculo tiene sus propias características.

“Un amigo no viene a reemplazar a una pareja porque se hacen con los amigos cosas distintas”, afirmó.

“La felicidad no la proporciona una pareja”

Consultada sobre si se puede ser feliz estando solo, González no dudó: “Sí, totalmente, porque la felicidad no la proporciona y no está condicionada por una pareja”.

Para fundamentar su postura, recuperó el pensamiento de Aristóteles, que entendía la felicidad como un bien supremo al que todos aspiran. Ese bienestar, siguió, no depende de lo material, de los placeres ni de los honores, sino de la posibilidad de vivir bien y sentirse a gusto con la propia vida.

Desde esa óptica, la amistad aparece como una fuente valiosa de compañía y bienestar, sin que eso implique la obligación de tener una relación de pareja.

Qué pasa con los amigos cuando llega el amor

Otro de los ejes de la charla fue cómo sostener las amistades cuando una persona empieza una relación. Para González, cada vínculo tiene su espacio y ninguno debería desplazar al otro.

Lograr ese equilibrio requiere, según la especialista, poner límites, afianzar la confianza y mantener una comunicación clara.

También habló de los celos que pueden surgir cuando alguien pasa tiempo con sus amistades. En ese sentido, consideró que la confianza evita conflictos innecesarios, siempre que quede claro qué tipo de relación es cada una.

Como ejemplo, contó que tiene una amistad de más de 30 años con su mejor amigo y que ese lazo nunca debería ser motivo de una escena de celos dentro de una pareja.

Las amistades también se cuidan

Para González, las amistades necesitan dedicación y comunicación para sostenerse con los años, igual que las relaciones de pareja. Reconoció que existen amigos que se reencuentran después de meses y sienten que nada cambió, pero aun así consideró importante mantener algún contacto con quienes ocupan un lugar significativo en la vida.

Además, aclaró que no todas las personas con las que se tiene una buena relación son necesariamente amigas. Retomó, en ese punto, la distinción entre amistades por utilidad, por placer y aquellas que se sostienen por el valor del vínculo en sí mismo.

Por eso, remarcó la importancia de reconocer cuándo una amistad es genuina y cuándo puede haber otras intenciones, para evitar confusiones o expectativas que no son compartidas.

La felicidad, insistió, está ligada a la forma en que vivimos y a los vínculos que construimos. “Para ser feliz hay que vivir bien, y ese vivir bien implica muchas cosas y una de esas cosas es cultivar vínculos como la amistad”, concluyó.

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