La lista secreta: los 17 nombres que Gordillo entregó a la justicia en el caso del “Militar”
Justina Gordillo, la empleada judicial vinculada al caso, entregó una lista con 17 nombres a la fiscalía. ¿Qué rol podría haber tenido cada uno en el crimen de Érika Álvarez? Los detalles que complican la investigación.
Justina Gordillo, la empleada judicial acusada de colaborar con Felipe “El Militar” Sosa, entregó a la fiscalía una lista con 17 personas vinculadas al imputado por el crimen de Érika Álvarez. El fiscal Pedro Gallo deberá analizar ahora el posible rol de cada uno en el hecho. La declaración, brindada junto a sus defensores María Florencia Abdala y Camilo Atim, amplía el círculo de investigación en un caso que sigue generando interrogantes.
¿Quiénes son los mencionados?
Entre los nombres que surgieron del extenso testimonio de Gordillo se encuentran amigos, empleados, abogados e incluso amantes del acusado. La secretaria judicial detalló diversos tipos de vínculos y situaciones que ahora serán escrutadas por la justicia tucumana.
Nicolás Navarro fue señalado como un amigo de Sosa que habría visitado su casa el miércoles 7, llevándole una botella de miel. Según el relato de Gordillo, ese mismo día el “Militar” se preparó un pancho para alimentarse.
Fernando Etionot fue identificado como el abogado de confianza de Sosa para temas laborales de sus empresas. El profesional confirmó a LA GACETA que brindó asesoramiento al imputado, aunque aclaró que no puede dar detalles por el secreto profesional.
Empleados y contactos diversos
Jesús Luna aparece como el vecino con quien el acusado habría intentado comunicarse para que asistiera a una mujer con problemas de salud en su domicilio. Mientras que “Chicho” Díaz, empleado de la empresa Mundo Limpio, habría sido quien llevó a la casa el celular rosa que Gordillo encontró y que supuestamente pertenecía a Érika.
Un hombre identificado solo como “Pablo” sería el dueño de la concesionaria de motos con la que Sosa negoció la compra del rodado que utilizó para irse a Buenos Aires tras el crimen.
Miguel Tarascio, oriundo de Lules según el testimonio, visitaba al “Militar” junto a su pareja aparentemente para consumir drogas. Gordillo declaró que en una ocasión “comenzó a hacer insinuaciones sobre mi cuerpo que me molestó mucho y terminé marchándome”.
Compañeros de encierro y empleados clave
Un compañero de la comisaría de Yerba Buena, apodado “Monkey”, mantenía contacto con Sosa después de su encierro. Marcelo Manca, hijo de una ex novia del imputado llamada Cecilia, era responsable de un taller de una de las empresas de Sosa.
Tres empleados identificados solo por sus apellidos -Suárez, Barrinuevo y Fuentes- podrían haber estado en la casa de Santo Domingo al 1.100 después del crimen. Uno de ellos habría sido el encargado de transportar la camioneta del acusado a Buenos Aires.
Andrea, empleada del “Militar” en la tesorería de una de sus empresas, habría tenido una relación con el acusado. Finalmente, Gordillo mencionó a tres mujeres que serían amantes de Sosa: Gimena, “Anto” -que se cree podría ser la víctima- y “Yuli”. Varias de ellas tendrían problemas de adicción, según el testimonio.
La investigación del fiscal Gallo avanza ahora con estos nuevos elementos, mientras la justicia tucumana busca determinar qué conexiones podrían tener relevancia en el caso del homicidio de Érika Antonella Álvarez.