La llamada que paralizó a Luisito: la despedida de su esposa desde terapia intensiva
La llamada de despedida, la depresión y la visita de desconocidos al hospital: Luisito revela los detalles más íntimos y dramáticos de los dos meses en los que la vida de su esposa pendió de un hilo.
Luis Zerda, el exparticipante de “Cuestión de Peso”, atraviesa un momento de alivio tras dos meses de angustia. Su esposa, Noelia, fue trasladada a una sala común del Hospital Posadas después de sufrir graves complicaciones tras una cirugía bariátrica. El panorama, por fin, es favorable.
En una entrevista exclusiva con TN Show, Luisito reveló los pormenores del calvario que vivió su familia. Detalló cómo la salud de Noelia, madre de su hijo, comenzó a mejorar notablemente en los últimos días.
“Cuando yo conté en ‘Cuestión de Peso’ lo que le estaba pasando a Noelia, ella empezó a mejorar. Es impresionante el cambio que Noelia tuvo, el cambio en la actitud de ella”, expresó el hombre.
El momento más crítico: una llamada para el adiós
Sin embargo, el camino estuvo plagado de momentos de extrema gravedad. Zerda confesó que su esposa llegó a un punto tan bajo que pensó que moriría. “En un momento estuvo mal, estuvo crítica y me llamó despidiéndose”, relató con crudeza.
“Y yo me empecé a preguntar: ‘¿Cómo hago?’. Me dijo: ‘No puedo Luis, no aguanto más. Mi cuerpo no da más, estoy cansada’. Ahí fue cuando le dije: ‘Si vos peleas hasta el final, yo voy con vos hasta el final’”, recordó el ex participante del reality.
La batalla contra la depresión y la desnutrición
La recuperación no fue lineal. Luisito describió cómo, después de una mejoría inicial, Noelia sufrió una recaída profunda. “Entró en una depresión, en no comer. Se desnutrió”, explicó.
A pesar de haber tenido preparación psicológica previa para someterse al bypass gástrico, la realidad postoperatoria fue abrumadora. “Ella siempre estuvo con psicólogos y, aunque estaba preparada psicológicamente para operarse, a veces nadie te prepara para lo que viene”, reflexionó.
Respecto a su rol de acompañante, Luis Zerda se mostró humilde. “Yo no sé si seré de gran ayuda o no, pero dentro de lo que la pueda ayudar, siempre la voy a ayudar”, afirmó, destacando que respeta las decisiones de su esposa incluso cuando ella no quería que se hablara públicamente de su situación.
El apoyo familiar y las deserciones inesperadas
En este proceso, la familia de Noelia fue un pilar fundamental para Luisito. “A mí me ayudaron mucho. Las hermanas, el papá, todo el mundo… tuvieron predisposición y nunca me dejaron en banda. No es una familia ausente”, agradeció.
No obstante, también hubo decepciones. “Sí mucha gente después se borró, pero eso es parte del proceso. Uno no espera nada de esas personas”, comentó con resignación.
La conmovedora ola de solidaridad en el Posadas
Uno de los aspectos más sorprendentes que reveló Zerda fue el apoyo de desconocidos. Personas que se enteraron de la historia a través de las redes sociales se acercaron al Hospital Posadas para visitar a Noelia.
“La van a ver al hospital gente que no la conoce. La otra vez fueron como cinco o seis mujeres. Lo que mueve la fe, ¿no? Toda la gente que me escribía ‘estamos orando por vos, estamos orando por Noelia, para que tengas fortalezas vos’. Yo me saco el sombrero con esa gente”, expresó, visiblemente emocionado.
La vida después del reality y un mensaje crucial
Consultado sobre su propia vida tras “Cuestión de Peso”, Luisito explicó que él también fue operado de bypass gástrico y debe cuidarse de por vida. “Hoy yo no como lo mismo que comía antes. Capaz me comía una docena y media de facturas, y hoy voy a un café y disfruto de comerme una medialuna”, graficó.
Finalmente, quiso dejar un mensaje claro para quienes consideran esta cirugía. “Lo que le pasó a Noelia es un caso de uno en un millón, que no sé por qué le pasó a ella”. Enfatizó la importancia de la consulta médica, el apoyo psicológico y, sobre todo, el rol de la familia. “Hoy en día la contención del grupo familiar es todo. Hay que armar un buen equipo de trabajo con la familia”, concluyó.