La llevaron presa cuando iba a ver a la Selección: 17 días después, lo que contó pone la piel de gallina
Iba a ver a la Selección en Atlanta y terminó con cadenas en los pies dentro de una combi. Agustina Gallo cuenta qué encontró del otro lado y el detalle que su abogada descubrió demasiado tarde.
Agustina Gallo tenía todo listo para subirse a un avión en San Francisco y viajar a Atlanta para ver un partido de la Selección argentina. Lo que parecía un viaje soñado terminó con 17 días detenida por el ICE, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.
“Fue un infierno. Es como una tortura sutil, porque empiezan a quebrar tu mente de a poquito”, contó la joven en diálogo con TN.
El operativo en el aeropuerto
Gallo había entrado a Estados Unidos con pasaporte italiano y visa de turista. Tenía permitido quedarse tres meses, pero se quedó seis más. “Yo entro con pasaporte italiano. Tenía tres meses para estar y me quedé seis meses más”, explicó.
El arresto ocurrió mientras esperaba el embarque. “Faltando 15 minutos justamente para que abran las puertas y subir, se me acercan siete hombres vestidos de negro, con gorritas, de civil todos”, recordó. Los agentes le dijeron que necesitaban hacerle unas preguntas y se la llevaron.
Según su testimonio, después de revisarla e informarle que había sido detenida por el ICE, la trasladaron en una camioneta sin identificación. “Me encadenan, me ponen cadenas en los pies, en el estómago y en las manos. Y me encierran en una combi diminuta”, relató.
El centro de detención en el desierto
Agustina fue llevada al centro CoreCivic, ubicado en California City, en medio del desierto. Allí aseguró que las condiciones eran muy precarias. “La comida era horrorosa. Muchas veces te dan comida reutilizada”, dijo.
También afirmó que no tenían acceso directo a agua potable y que solo funcionaban seis de las 12 duchas disponibles para unas 85 mujeres. “Todo el tiempo te tienen con las luces encendidas y con el aire acondicionado mínimo, con muchísimo frío”, sostuvo.
Durante su detención contó con una abogada contratada por su familia y sus amigos. “Una vez que vos estás ahí adentro, vos no tenés acceso a ninguna información”, aseguró.
La salida voluntaria que nunca le ofrecieron
Gallo cuestionó el procedimiento que terminó con su deportación. Dijo que le hicieron firmar documentos sin traductor y que luego su abogada descubrió que podría haber accedido a una salida voluntaria.
“Nunca fui una criminal. O sea, siempre en mi estancia dentro de Estados Unidos, pagué todo lo que tenía que pagar, cumplí todas las leyes que tenía que cumplir”, sostuvo. Y agregó: “Mi delito fue quedarme extendida de visa. Y creo que no hay necesidad de que te traten tan mal”.
“Es como un campo de concentración realmente. Es muy feo. Están todo el tiempo tratándote mal. La psiquis te la están rompiendo todo el tiempo”, afirmó.
Finalmente, Agustina fue deportada a Italia. “Por suerte tengo familia allá, entonces me pudieron recibir”, contó. Después tuvo que pagar su pasaje de regreso a México, donde tiene residencia.