La lucha que parecía eterna: cómo el Monserrat pasó de resistir a las mujeres a tener su primera directora
¿Te acordás cuando el Monserrat no aceptaba mujeres? La historia dio un giro inesperado y ahora tiene su primera directora. Conocé los detalles de una lucha que marcó a Córdoba.
En 1995, el Colegio Nacional de Monserrat se convirtió en el centro de una polémica que paralizó sus aulas durante un mes y medio. El motivo: el Consejo Superior de la UNC había aprobado que las mujeres pudieran estudiar allí, y un grupo de padres y estudiantes salió a las calles para impedirlo. Lo que parecía una batalla perdida para la igualdad terminó siendo el inicio de un cambio irreversible.
Las protestas fueron diarias y contaron con el apoyo de madres y padres que defendían la tradición de un colegio exclusivamente masculino. Los representantes estudiantiles aseguraban que “el varón y la mujer buscan diferentes fines entre los 13 y 14 años”, mientras que algunos padres llegaron a decir que “con las mujeres nos quieren robar el colegio” o que “la calidad de enseñanza iba a bajar”.
La resistencia que llegó a la Justicia
El conflicto no se limitó a las calles. Un grupo autodenominado “Padres Amparistas” presentó un escrito ante la Justicia Federal, dando inicio a un extenso proceso judicial que tuvo varios capítulos. A pesar de la presión, el rector Eduardo Staricco, impulsor de la medida, se mantuvo firme en su decisión basada en el derecho a la igualdad.
Finalmente, en febrero de 1998, 95 mujeres rindieron el examen de ingreso y 44 lograron aprobarlo, convirtiéndose en las primeras alumnas del Monserrat. Ese mismo año comenzaron sus clases, pero la resistencia aún no había terminado.
El fallo definitivo de la Corte Suprema
El reclamo judicial continuó hasta llegar a la Corte Suprema de Justicia, que en el año 2000 rechazó el amparo y ratificó de manera definitiva la legalidad de la enseñanza mixta. Con ese fallo, la lucha de quienes se oponían quedó sin sustento legal.
Hoy, la cotidianeidad en el Monserrat es completamente distinta. Varones y mujeres comparten aulas, recreos y viajes de estudio, y las nuevas generaciones ven con naturalidad algo que hace unas décadas parecía imposible. La historia demostró que el género no define capacidades, y que la educación pública y de calidad es un derecho de todos.
La consagración definitiva de aquella lucha llegó ayer, cuando María José Alcázar asumió como directora del colegio, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese cargo en 339 años de historia. En su discurso, Alcázar reconoció que muchas personas allanaron el camino para que una mujer llegara a la conducción, dejando en evidencia que los miedos y prejuicios de los años 90 fueron una batalla estéril.