La madre de Esmeralda rompe el silencio: “Creo que me la llevaron, un extraño”
La madre de la nena hallada en Córdoba rompe su silencio con una teoría que pone la piel de gallina. Mientras agradece entre lágrimas, un policía revela el escalofriante detalle de cómo la encontraron sola en el monte.
La madre de la niña de dos años que estuvo desaparecida en Córdoba habló por primera vez desde el reencuentro. Tania aseguró que cree que su hija fue sustraída por un desconocido, descartando problemas personales, y agradeció a todos los que participaron en la intensa búsqueda que terminó con un final feliz.
La mujer se encuentra ahora en su casa con la pequeña Esmeralda. En medio de la emoción, no dudó en expresar su teoría sobre lo sucedido. “Yo creo que me la llevaron, nosotros no tenemos problemas con nadie”, apuntó con firmeza.
¿Qué piensa la familia sobre la desaparición?
“Sinceramente, con la verdad de mi parte, creo que a mi hija me la llevaron, un extraño”, insistió Tania en su relato. La madre fundamentó su creencia en el perfil de su entorno familiar, al que describió como alejado de cualquier conflicto.
“Mi familia y yo somos buena gente, no tenemos problema con nadie ni ajustes de cuentas ni nada. Somos personas de bien; nosotros no conocemos a nadie”, expresó, descartando de plano la posibilidad de un hecho vinculado a venganzas o deudas.
Al momento de ser encontrada, la condición de la nena generó alivio. “Lo único que tenía era un golpecito en la frente”, detalló Tania. Y agregó sobre la capacidad de su hija para contar lo ocurrido: “Es una nena que te dice cositas pero no se le entiende, es una bebé“.
Un agradecimiento entre lágrimas y abrazos
Más allá de la incógnita sobre lo ocurrido, el sentimiento predominante es el agradecimiento. La madre dedicó palabras a la multitud que se volcó a ayudar, tanto en el terreno como de manera virtual.
“Lo único que tengo para decir es agradecerle a todo el mundo, a todos los que me ayudaron a encontrar a mi hija y a los que estuvieron detrás de una pantalla”, manifestó.
El reencuentro fue descrito con una intensa carga emocional. “Ella está bien, sanita y salva; estoy muy feliz”, confirmó Tania. “Me encuentro con ella llorando de la emoción, abrazándola y no queriendo soltarla. Me siento contenta y feliz”, completó, pintando el cuadro del alivio tras la angustia.
El instante preciso del hallazgo: el relato policial
Por otro lado, uno de los efectivos que protagonizó el descubrimiento reveló cómo se vivió el momento clave. El comisario Lucas Brizuela, jefe del Comando de Acción Preventiva (CAP) de La Falda, narró los detalles a TN.
“Vi el mapa del rastrillaje y pedí autorización para salir con cuatro motos a recorrer un sector”, explicó Brizuela sobre el inicio de su patrulla. El operativo lo realizó junto al sargento ayudante Germán Luján, el sargento Claudio Siani, el sargento Franco Cabrera y el agente Lucas Badra, todos integrantes del Escuadrón Motorizado Enduro de Punilla Norte.

La estrategia cambió cuando ingresaron a una zona de vegetación espesa. Para maximizar las posibilidades, tomaron la decisión de separarse. Esa táctica fue la que finalmente dio resultado.
“Nos dividimos y en ese momento el sargento Cabrera la encuentra en un camino”, relató el comisario. El grito de radio del sargento quedó grabado: “Jefe, la encontré, la encontré”.
Brizuela describió la escena del encuentro: “Ella salió de la maleza de repente al camino cuando escuchó el ruido de las motos”. Sobre el estado de la pequeña en ese instante crítico, el policía contó: “Se quedó quietita, paralizada, pero no lloró”.