La madre que desafió la ilegalidad para tratar el autismo de su hijo con cannabis
Una madre santafesina contó cómo desafió la ilegalidad para tratar el autismo de su hijo con cannabis. ¿Qué obstáculos enfrentó y cómo logró cambiar su vida?
Carina Prieto, referente de Madres que se Plantan, reveló en una entrevista exclusiva la odisea que vivió para conseguir aceite de cannabis para su hijo Juan Cruz, diagnosticado con autismo. Lo que empezó como una búsqueda desesperada por mejorar la calidad de vida de su nene se convirtió en una lucha legal que marcó un precedente en Argentina.
En el programa "Más Cerca", conducido por Florencia O'Keeffe en La Capital, Carina abrió su corazón y contó los momentos más duros de su historia. "Nada salía como lo pensé", confesó al recordar el nacimiento prematuro de su hijo, a los seis meses de gestación, y los imprevistos que cambiaron su vida para siempre.
Un diagnóstico que derrumbó todo
La llegada de Juan Cruz fue un shock. "Nació de manera muy anticipada. Yo no caía que faltaban meses para que estuviera en condiciones de nacer", relató Carina. Los primeros años fueron una montaña rusa de consultas médicas y dudas. Notaba que su hijo no reaccionaba como los demás nenes a los juegos o las canciones. Primero le dijeron que tenía un retraso madurativo, pero después llegó la confirmación: autismo.
"Fue una bomba", admitió Carina, que sintió que se le venía el mundo abajo. Juan Cruz tenía conductas repetitivas, crisis en las que se golpeaba la cabeza contra la pared, hiperactividad y problemas para concentrarse. La idea de medicarlo con psicofármacos a tan corta edad la aterraba.
Un giro inesperado
En medio de una profunda depresión, una amiga le sugirió probar cannabis terapéutico para ella. Pero en el consultorio, escuchó a otra mujer hablar de los beneficios para su hijo. Ahí sintió una "lucecita" para Juan Cruz. "No me preguntes por qué: no dudé", afirmó.
Con la médica Sofía Mayorana, que evaluó a Juan y le dio un plan de seguimiento, Carina empezó a darle aceite de cannabis a su hijo. A los 10 días notó un cambio radical: "él se quedaba quieto". Esa calma trajo avances enormes: logró que se sentara a comer, empezó a hablar y su diagnóstico pasó de autismo moderado a leve (Asperger).
La lucha legal
Convencida de los beneficios, Carina se unió a otras madres y crearon "Madres que se Plantan", una organización que buscaba legalizar el cannabis medicinal. En 2017, la sustancia era totalmente ilegal y los riesgos eran enormes: allanamientos, pérdida de matrículas para los médicos. Las madres empezaron a cultivar en sus casas, la única forma segura de garantizar el tratamiento.
Seis de las treinta madres originales, incluida Carina, presentaron un habeas corpus en los tribunales federales. "Porque veíamos que estaba mejorando la calidad de vida de nuestros hijos". Esa acción allanó el camino para el Reprocann, un permiso oficial para cultivar con fines medicinales, aunque su implementación todavía tiene trabas.
El presente y el futuro
Hoy, Juan Cruz tiene 16 años, va a tercer año de la escuela y lleva una vida bastante independiente. El aceite de cannabis sigue siendo su principal medicación, sobre todo en situaciones de estrés. Carina asegura que le evitó los psicofármacos y mejoró drásticamente su calidad de vida.
Pero la incertidumbre no desaparece. "Me asusta mucho esto de que en una sociedad compleja" puedan malinterpretar los comportamientos de Juan, que no tiene signos físicos de su condición, pero sí conductuales. Su mayor deseo es "una sociedad que lo sepa mirar, que sepa ver que Juan vive con un montón de otra gente y que toda esa gente vive con Juan". Una inclusión real y un mundo más empático para su hijo.