La mamá de Paolo Lafurcada rompió el silencio y reveló el calvario que vive desde hace 29 años
A 29 años del asesinato de su hijo, Ortencia Basconsela revela cómo sigue su calvario: despojo, violencia y amenazas. ¿Podrá encontrar paz?
La herida sigue abierta. Ortencia Basconsela, mamá de Paolo Lafurcada, el niño asesinado en 1997, confesó que el dolor no cesa y que, además, tuvo que atravesar nuevas violencias que la dejaron más vulnerable.
A casi tres décadas del crimen que conmocionó a Villa María, la mujer habló en exclusiva con El Diario CBA y contó cómo es vivir con un recuerdo imborrable y un miedo constante que no la abandona.
Un crimen que marcó a fuego
El 4 de agosto de 1997, Paolo Lafurcada, de 12 años, fue asesinado por Ramona Cabrera, su abuela política, y Carlos Torchio, la pareja de ella. Ambos lo metieron en una caja de televisor y abandonaron su cuerpo a la vera de la ruta 4.
Ramona Cabrera falleció tiempo después, pero Ortencia asegura que el dolor es tan profundo que no encuentra consuelo. "Todos los años siento este recuerdo vivo, lo siento todos los días de mi vida", expresó.
Hoy Paolo tendría 41 años, pero su madre no puede imaginar cómo sería su rostro de adulto. "Siempre quiero recordarlo riéndose, de la mejor manera, pero es tan grande el dolor que es difícil", confesó.
El despojo que vino después
La tragedia no terminó con la muerte del nene. Ortencia y su hija también perdieron su casa. La vivienda que habían construido en el terreno de Ramona Cabrera quedó en manos de la asesina, quien la usó para pagar a sus abogados defensores.
"Nosotros habíamos empezado el trámite de subdivisión de la casa que construimos, pero no llegamos", recordó la madre.
Desde entonces, alquila con mucho esfuerzo y cualquier pérdida adicional se convierte en un golpe difícil de sobrellevar.
25 años al lado del hijo de la asesina
Muchos le preguntan por qué permaneció al lado de Hugo García, el padre de su segunda hija y también hijo de Ramona Cabrera. Ortencia lo explica con un nudo en la garganta: "Le prometí a Paolo, en su tumba, que su hermana se iba a criar con su padre, lo que él no tuvo".
Pero convivir con García significó soportar violencia, adicciones y maltratos. "Solo yo sé lo que pasé con él cuando empezó con lo de las drogas", sostuvo.
La situación se volvió insostenible cuando, en 2020 o 2021, la Policía se lo llevó detenido a la medianoche. Al principio le dijeron que había incumplido una orden de restricción con otra mujer, pero en el juicio descubrió que también había abusado sexualmente.
El hostigamiento que no cesa
A pesar de la separación, García continuó atormentándola desde la cárcel con llamadas y mensajes. "Si no sos mía no sos de nadie", le decía.
Ortencia intentó rehacer su vida con "un hombre bueno", pero su ex también lo hostigó a él y a su familia. "No nos dejaba vivir, ni a mí, ni a mi hija", remarcó.
Las denuncias ante la Justicia no sirvieron de nada. "Nunca pude poner un abogado porque vivo con lo justo", lamentó.
La gota que rebalsó el vaso fue cuando su hija, ante un funcionario judicial, contó que su padre le había dicho que mataría a su madre. Por esa amenaza, García fue condenado a ocho meses de prisión, que se suman a la condena de seis años por abuso sexual.
Este mes, el hombre podría recuperar la libertad, y Ortencia no puede evitar sentir miedo. "Y yo sigo acá, con miedo, esperando una respuesta, una ayuda, para poder vivir con seguridad de una vez por todas", concluyó.