La maniobra macabra: el minuto a minuto que reconstruye el horror del femicidio en Yerba Buena
El informe pericial que desmenuza el plan del exmilitar para deshacerse del cuerpo. Los 24 minutos clave captados por las cámaras y el rol de una empleada judicial en el encubrimiento.
La Justicia tucumana desentraña la fría trama de muerte y encubrimiento detrás del crimen de Erika Antonela Álvarez. Un informe pericial revela el plan meticuloso que el exmilitar Felipe Sosa ejecutó para deshacerse del cuerpo, mientras la investigación apunta a una empleada judicial y otros cómplices. Cuatro personas ya están detenidas y la causa avanza hacia una condena.
El horror comenzó la noche del 6 de enero. Erika Antonela Álvarez ingresó al domicilio de Felipe Sosa en la calle Santo Domingo al 1100, en Yerba Buena, una vivienda que solía visitar de forma ocasional. Su destino quedaría sellado en las horas siguientes.
Entre esa noche y la madrugada del 7 de enero, Sosa habría mantenido un encuentro con la joven y luego la asesinó. Las lesiones gravísimas se localizaron en su columna vertebral, a la altura de la base del cráneo. Un detenido de apellido Navarro declaró que Sosa le pidió ayuda por teléfono alrededor de las 6:50 de esa mañana, diciendo que se le había “clavado” una chica, momento en el que se cree que Erika ya estaba sin vida.
¿Quiénes participaron en el encubrimiento?
Mientras el cuerpo permanecía en la casa, se gestó un plan para ocultar el crimen. La lupa de la Justicia también está sobre Justina Gordillo, una empleada de la Corte Suprema de Justicia provincial. Ella estuvo en la vivienda la noche del 6 y se retiró pasada la medianoche. Los registros indican que regresó el mismo 7 de enero, pero cerca de las 13:00, cuando Sosa ya habría completado el descarte del cuerpo. En este entramado, Navarro habría colaborado haciendo desaparecer un teléfono celular dentro de una bolsa.
Los 24 minutos clave captados por las cámaras
El informe del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) es la prueba fundamental. Al no poder ingresar su camioneta Volkswagen Amarok gris oscuro al domicilio, Sosa diseñó una logística circular para cargar el cuerpo sin ser visto por las cámaras frontales. El minuto a minuto, reconstruido fotograma a fotograma, es escalofriante.
A las 10:33 horas, una cámara captó a una persona colocando una bolsa en la Amarok frente a la casa. Segundos después, Sosa salió en el vehículo hacia el oeste. Durante los siguientes 23 minutos, la camioneta desapareció de la vista principal.
La hipótesis es que circuló por la parte trasera de la propiedad e ingresó por la calle Guyanas. En ese sector, resguardado de la vigilancia, es donde habría cargado el cuerpo de Erika en la caja de la camioneta.
A las 10:57 horas, el vehículo reapareció “proviniendo de calle Guyanas” y pasó nuevamente frente a la casa en Santo Domingo. Con la carga ya oculta, Sosa emprendió el camino final con la ventanilla baja, lo que permitió identificarlo con claridad.
El viaje final hacia el basural de Manantial Sur
La Amarok, identificada por sus estribos laterales, barral cromado y stickers específicos, fue rastreada en su trayecto. A las 11:09 pasó por Avenida Mate de Luna y a las 11:37 por la intersección de Avenida Colón y Avenida Roca, dirigiéndose hacia el sur.
El momento crucial llegó a las 11:47 horas, cuando el vehículo ingresó al Barrio Manantial Sur. Se dirigió al punto exacto del posterior hallazgo: la esquina de William Blis y Gerónimo Helguera. Allí permaneció entre 10 y 15 minutos, tiempo en el que los investigadores creen que Sosa descartó el cuerpo en el basural.
Tras el descarte, la camioneta inició el regreso. Fue captada a las 12:08 horas por el Camino de Sirga y a las 12:11 por Avenida Aconquija, consolidando su vuelta al domicilio en Yerba Buena a las 12:15:37 horas.
La fuga y la sospechosa complicidad
El objetivo final era la impunidad. El 9 de enero, Felipe Sosa escapó hacia la localidad bonaerense de Pilar luego de comprar una moto de alta gama. La investigación señala que Justina Gordillo fue quien luego entregó las llaves de la camioneta Amarok a terceros para que fuera trasladada también a Buenos Aires, en un intento por alejar la evidencia clave del teatro del crimen.
Hoy, el trabajo de los agentes del ECIF en esta pericia clave cierra el cerco sobre el exmilitar y sus colaboradores. Las cámaras de seguridad no solo filmaron un recorrido; documentaron la logística calculada de un femicidio que estremece a Tucumán. La causa, con cuatro detenidos, avanza ahora hacia su etapa final.