En el piso de la Catedral hay una placa de mármol que casi nadie mira. Marca el lugar exacto donde Juan Pablo II se arrodilló en 1987, y con la llegada de León XIV a la Argentina ese rincón vuelve a cobrar otro sentido.
La llegada del papa León XIV a la Argentina, prevista para los días 8 al 11 de noviembre, reavivó en Salta la memoria de uno de los episodios religiosos más significativos de su historia: la visita de Juan Pablo II en abril de 1987. Y en pleno centro de la ciudad hay un testimonio que muchos salteños todavía desconocen.
Se trata de una placa de mármol colocada en el piso de la Catedral Basílica. Allí, sobre el suelo del templo, quedó registrado el punto exacto donde el pontífice se arrodilló para rezar ante las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, un gesto que se incorporó a la historia religiosa de la provincia.
Dos días que marcaron a Salta
El paso de Juan Pablo II por tierras salteñas ocurrió los días 8 y 9 de abril de 1987. Según se recuerda de aquella visita, el Papa convocó a más de 500 mil fieles en el antiguo Hipódromo de Limache, en las instalaciones del Jockey Club, y luego se desplazó hacia el centro de la ciudad.
Ya en la Catedral protagonizó uno de los momentos más recordados: se arrodilló frente a las imágenes patronales. Casi cuatro décadas después, esa placa de mármol mantiene vivo aquel gesto de fe, que todavía puede descubrirse al recorrer el templo.
Qué más conserva la Catedral de aquella visita
La placa no es el único recuerdo. El templo también resguarda la sede y el solideo que utilizó Juan Pablo II durante su estadía en Salta, además de una estatua que rememora su presencia en la provincia.
Todos esos elementos integran el patrimonio religioso de la Catedral Basílica y sostienen la memoria de uno de los pontífices más reconocidos de la historia.
El nuevo viaje papal que reabre el recuerdo
Con la llegada de León XIV al país, el recuerdo de Juan Pablo II vuelve a ocupar un lugar especial entre los fieles salteños. Los dos acontecimientos, separados por casi cuatro décadas, muestran el vínculo de la comunidad católica argentina con el Vaticano.
En Salta, aquel paso de 1987 sigue presente, incluso en un detalle que muchos pasan por alto al caminar por la Catedral.