La médica despedida de un hospital de Neuquén rompió el silencio: "Me usan como chivo expiatorio"
La médica despedida del hospital de Loncopué asegura que le dieron el visto bueno para hacer esas actividades y que ahora la usan para mostrar firmeza. Su descargo completo, en la nota.
La médica Mariela Bilinski dio su versión de los hechos tras ser despedida del hospital de Loncopué, en Neuquén, en el marco de la purga de ñoquis e indisciplinados que impulsa el gobernador Rolando Figueroa. A través de una carta enviada a LM Neuquén, la profesional aseguró que se ausentó con certificados psiquiátricos y que fueron los mismos profesionales que evaluaron su licencia quienes le aconsejaron retomar algunas actividades, como los servicios de estética.
"La forma en que se presentó mi caso, dentro de una referencia a ñoquis y delincuentes, afecta mi nombre y mi trayectoria profesional", explicó. Y apuntó: "Siento que me están utilizando como chivo expiatorio de una política que busca mostrar despidos como ejemplos de firmeza".
El relato de su salud
Bilinski contó que en 2024 comenzó a sufrir las consecuencias de una fuerte sobrecarga laboral. "Las exigencias del hospital y las guardias afectaron mi salud. Tenía dificultades para dormir, ansiedad y un agotamiento que fue creciendo. Comencé tratamiento psiquiátrico y acompañamiento psicológico", relató.
Según su versión, al principio su psiquiatra le indicó evitar las guardias nocturnas y aquellas en las que debía permanecer disponible fuera del hospital. Más adelante, los profesionales del sistema público que evaluaron su situación determinaron que necesitaba dejar de trabajar por un tiempo para recuperarse.
La acusación oficial
El expediente que difundió el Poder Ejecutivo neuquino para argumentar su despido sostenía que la médica había pedido licencia en el centro de salud pero trabajaba de forma privada ofreciendo servicios de depilación definitiva. "Además de haber procedido de manera infiel, no respetó el régimen de dedicación exclusiva, ya que ella tenía dedicación full time", rezaba el documento.
La profesional rechazó de plano esa lectura y negó cualquier vínculo con casos de certificados falsos. "No presenté certificados falsos. Mi salud fue evaluada y seguida por las autoridades médicas del Estado", afirmó.
Precisó que la licencia se extendió entre el 29 de abril y el 14 de septiembre de 2025, período en el que presentó los informes de sus profesionales tratantes y asistió a todos los controles para los que fue citada. "Me evaluó en distintas oportunidades una junta integrada por médicos del propio sistema de salud de Neuquén. Ese equipo conoció mi situación, comprobó mi estado de salud y decidió otorgar y mantener la licencia", continuó.
Por qué hacía un trabajo adicional
Bilinski explicó que los servicios de estética formaron parte de una estrategia terapéutica para reintegrarse al mundo laboral. "Mi psiquiatra me recomendó incorporar actividades gratificantes y tareas de poca responsabilidad para recuperar confianza y prepararme para volver al trabajo. Necesitaba reconstruir una rutina que me ayudara a mejorar, sin enfrentar de golpe las exigencias de la atención hospitalaria", dijo.
Y aclaró que esa recomendación también quedó asentada en los informes que presentó. "Poder realizar alguna actividad a mi ritmo no significaba que estuviera en condiciones de retomar una jornada médica completa y las guardias", sostuvo.
La médica aseguró que pidió permiso antes de comenzar. "Consulté a Lorena Cristina Castro, directora del hospital, y le mostré las indicaciones de mi psiquiatra. También me dirigí a Medicina Laboral de Zapala para preguntar si podía hacerlas", señaló. "La respuesta que recibí fue que podía hacerlo mientras no utilizara mi sello médico. Con esa respuesta entendí que podía seguir la recomendación de mi psiquiatra", agregó.
En ese sentido, remarcó que durante la licencia no trabajó como médica en un consultorio privado ni usó su sello profesional, y negó haber incumplido la dedicación exclusiva con el hospital.
Un caso que ya estaba cerrado
La profesional recordó que el 31 de marzo de 2026 la persona encargada de llevar adelante la investigación recomendó cerrar el caso sin sancionarla, al no encontrar elementos suficientes para atribuirle responsabilidad administrativa. "Después se dispuso continuar la investigación y finalmente se adoptó una conclusión distinta, que terminó en mi cesantía", relató, y anticipó que junto a sus abogados prepara la impugnación de la decisión final.
También aclaró que el 21 de enero de 2026 presentó por escrito su renuncia al cargo y la ratificó en una segunda nota, un dato que, según ella, quedó afuera cuando se informó que había sido cesanteada.
"Antes de esta investigación no tenía sanciones ni antecedentes disciplinarios. La evaluación de mi trabajo incorporada al expediente fue altamente satisfactoria", se lamentó. Y subrayó: "Una cesantía administrativa no es una condena penal, y el modo en que se me asocia públicamente con delincuentes daña mi reputación y puede afectar mis posibilidades de seguir trabajando".
Para la médica, sus antecedentes, su licencia y el permiso del propio Estado para realizar una actividad "no pueden quedar fuera del relato público para presentar mi situación como un ejemplo más de una campaña política".
"El Estado tiene la responsabilidad de controlar y de investigar. También debe escuchar a quien está siendo investigado y explicar por qué adopta una decisión que afecta su trabajo", dijo. Y concluyó: "Como persona sometida a ese procedimiento, tengo derecho a discutir sus conclusiones y a defender mi nombre. Estoy atravesando las consecuencias de una exposición pública que se suma a una situación de salud que ya había sido difícil".