La mesa argentina pierde la batalla: el consumo de carne se hunde a niveles históricos
El consumo de carne vacuna se derrumbó 12% en los primeros siete meses del año y cada argentino come apenas 46,3 kilos anuales. ¿Qué hay detrás de esta caída histórica?
El consumo de carne vacuna en Argentina tocó un piso histórico. Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), la venta al mercado interno se derrumbó un 12% en los primeros siete meses del año, y cada habitante apenas consume 46,3 kilos anuales. La crisis económica, con salarios que corren detrás de los precios, y el boom exportador, que desvía toneladas al exterior, explican este fenómeno que golpea directamente el bolsillo de las familias.
El informe de CICCRA revela que entre enero y julio se destinaron al consumo doméstico 163.400 toneladas menos que en el mismo período de 2025. El promedio móvil de consumo por habitante, calculado a julio, quedó en 46,3 kilos por año, lo que representa una caída interanual del 9,4% y casi 20 kilos menos que durante la megacrisis de 2001.
¿Por qué se come menos carne?
La pérdida de poder adquisitivo es uno de los factores centrales. Mientras los salarios acumularon una suba interanual del 35,9% en mayo, según el índice oficial, los cortes vacunos aumentaron mucho más: 52% interanual. El pollo, en cambio, subió 22,9%, lo que hace que la carne vacuna se encarezca 23,7% en términos relativos.
El informe detalla los incrementos de los principales cortes entre julio de 2025 y julio de 2026: el cuadril subió 53,6%, la carne picada común 53,5%, el asado 52,1%, la paleta 51,2% y la nalga 49,2%. Las hamburguesas congeladas, por su parte, aumentaron 60,7%.
Más exportaciones, menos carne para el mercado interno
Mientras el mercado interno se contrae, las exportaciones crecen. Entre enero y julio, las ventas externas alcanzaron 487.200 toneladas res con hueso, un 8,8% más que en el mismo período del año pasado. Esto significa que los destinos internacionales absorbieron cerca de 40.000 toneladas adicionales.
La industria frigorífica exportó 280.100 toneladas peso producto en el primer semestre, un 11,1% más interanual, y facturó un récord de US$2.167,75 millones, un 45,9% más que en el mismo período del año anterior.
Sube lo más barato, baja lo más caro
En julio, los precios de la carne vacuna mostraron comportamientos dispares según el corte y la región. En el AMBA, los cortes más económicos como la falda (1,2%), la paleta (1,2%) y el osobuco (2%) subieron, mientras que el matambre (-2,5%), la nalga (-2,0%) y el vacío (-3,9%) bajaron.
En Rosario, la falda subió 3,1%, el osobuco 2,8% y la picada común 1,8%, mientras que el peceto (-0,3%), el roast beef (-0,5%) y el matambre (-1,1%) cayeron. En Córdoba, el roast beef subió 1,8%, el lomo 1,4% y la falda 1,1%, mientras que el bife ancho (-1,2%), el osobuco (-1,2%), el matambre (-1,4%) y el peceto (-1,5%) bajaron.
Este escenario refleja la crisis económica que atraviesan los hogares argentinos, que ven cómo la carne vacuna se convierte en un lujo cada vez más difícil de sostener. La brecha entre el mercado externo y la mesa local se profundiza: la industria mira al mundo, mientras los consumidores locales buscan alternativas más económicas.