La millonaria factura que ya paga Estados Unidos por la guerra en Medio Oriente
La ofensiva de EE.UU. contra Irán ya tiene un precio inicial de más de mil millones de dólares. ¿Cómo se desglosa esta millonaria factura y cuánto podría terminar costando si la guerra se prolonga? Los detalles del despliegue, las armas utilizadas y el impacto económico que pocos anticipaban.
La ofensiva militar estadounidense contra Irán, ordenada por el presidente Donald Trump, no solo abrió un nuevo frente de conflicto, sino que también disparó una cuenta inicial que supera los mil millones de dólares para los contribuyentes norteamericanos. Las primeras estimaciones revelan que el despliegue de tropas y equipos, incluso antes de los primeros bombardeos, ya consumió una fortuna.
La operación, que comenzó el sábado por la madrugada tras más de un mes de creciente tensión entre Irán e Israel, implicó un masivo traslado de recursos hacia bases estratégicas en la región. Este movimiento previo al ataque directo contra territorio iraní fue solo el comienzo de una cadena de gastos que no ha dejado de crecer.
¿Cuánto costó solo preparar el ataque?
Antes de que se lanzara el primer misil, el erario estadounidense ya había comprometido cientos de millones. Según estimaciones citadas por medios como The Wall Street Journal, el traslado de tropas, buques de guerra y aeronaves a la región demandó alrededor de 630 millones de dólares. Esta cifra, mencionada por la investigadora Elaine McCusker, ex funcionaria de presupuesto del Pentágono, cubre el transporte, mantenimiento y preparación operativa de las fuerzas.
Pero las pérdidas comenzaron a acumularse rápidamente. El United States Central Command (CENTCOM) confirmó la pérdida de tres aviones de combate F-15E Strike Eagle, que se estrellaron en Kuwait. Cada uno de estos cazas tiene un valor cercano a los 90 millones de dólares, lo que suma casi 300 millones de dólares en pérdidas materiales solo en ese incidente.
El precio de cada golpe: misiles, drones y bombarderos
En las primeras 48 horas de la ofensiva, las fuerzas estadounidenses atacaron más de 1.250 objetivos dentro de Irán utilizando más de 20 sistemas de armas diferentes. Cada uno de estos recursos tiene un costo operativo distinto y astronómico.
Por ejemplo, los drones de ataque unidireccional o “kamikaze” tienen un costo unitario de unos 35.000 dólares. Si se usaron 1.250 de estos dispositivos, solo ese capítulo representaría un gasto de 43,8 millones de dólares. Para operaciones de mayor alcance se utilizaron bombarderos furtivos Northrop Grumman B‑2 Spirit, cuyo costo operativo oscila entre 130.000 y 150.000 dólares por cada hora de vuelo.
El arsenal también incluyó misiles de crucero BGM‑109 Tomahawk, con un costo cercano a los 2 millones de dólares por unidad. Paralelamente, para proteger a sus propias fuerzas, Estados Unidos desplegó sistemas de defensa antimisiles como el Terminal High Altitude Area Defense (THAAD), cuyos interceptores cuestan alrededor de 12,8 millones de dólares cada uno.
La máquina de gastar: el costo diario de la guerra
Mientras el conflicto continúe, la factura seguirá aumentando a un ritmo vertiginoso. Uno de los gastos recurrentes más significativos es la operación de los portaaviones desplegados. El ejército trasladó dos de estas unidades a Medio Oriente. Operar un solo portaaviones puede costar unos 6,5 millones de dólares diarios, lo que implica 13 millones al día para las dos naves. En el caso del moderno USS Gerald R. Ford, ese costo puede elevarse hasta los 11,4 millones de dólares por día.
Además del equipamiento, está el personal. Según informes de The Washington Post, alrededor de 50.000 soldados estadounidenses participan actualmente en la operación, una cifra que podría incrementarse.
Proyecciones aterradoras: ¿Hasta 100.000 millones de dólares?
Las estimaciones sobre el costo final son variables y escalan con la duración del conflicto. Kent Smetters, director del Penn Wharton Budget Model, proyectó que el costo directo podría alcanzar al menos 40.000 millones de dólares. Sin embargo, el mismo análisis advierte que, si la guerra se prolonga, la cifra total podría ubicarse entre 65.000 y 95.000 millones de dólares. Algunas estimaciones dentro del sector de defensa no descartan que el gasto se acerque a los 100.000 millones en caso de una mayor escalada.
Este nuevo conflicto se suma a una historia de gastos militares colosales en la región. El proyecto Costs of War Project de la Brown University había estimado que las operaciones vinculadas a Irán costarían entre 2.000 y 2.250 millones de dólares durante 2025, incluso antes de esta ofensiva. Datos citados por Bloomberg indican que el gasto total de las operaciones estadounidenses en Medio Oriente ya superó los 3.000 millones de dólares durante el actual período de tensiones.
Un impacto que va más allá del presupuesto militar
La guerra tiene consecuencias económicas que trascienden el presupuesto de defensa. Los mercados energéticos y financieros ya han reaccionado. Tras los ataques iniciales, se registraron movimientos en los precios del petróleo y el gas, y caídas en los índices bursátiles estadounidenses, lo que podría eventualmente impactar en el bolsillo de los consumidores a través del precio de los combustibles.
El costo humano también es alto. Informes preliminares indican que más de 500 personas murieron en Irán durante los primeros días, mientras que el CENTCOM confirmó la muerte de al menos seis miembros de las fuerzas armadas estadounidenses en combate, con víctimas también reportadas en Israel, Emiratos Árabes Unidos y Omán.
La evolución de este conflicto determinará no solo el panorama geopolítico, sino también la factura final que deberá pagar la primera economía del mundo.