La mina Lindero sintió el impacto de la economía argentina: costos por las nubes y producción en baja
La mina Lindero enfrenta un escenario complicado: costos que se disparan y producción que no acompaña. ¿Qué pasó? Los detalles del balance que preocupa a la minera canadiense.
La mina de oro salteña Lindero, operada por la canadiense Fortuna Mining, atraviesa un momento complejo: la producción cayó más de 11% y los costos se dispararon casi 27% durante el segundo trimestre de 2026. El motivo: una combinación de obras de infraestructura y el contexto económico argentino.
El balance trimestral, presentado el miércoles pasado, revela que entre abril y junio se produjeron 20.829 onzas de oro, frente a las 23.550 del mismo período de 2025. Las ventas también bajaron: pasaron de 23.487 a 20.404 onzas.
¿Por qué cayó la producción?
La compañía explicó que la principal causa fue la parada programada de 30 días del chancador primario, una pieza clave en el proceso de trituración. Durante ese tiempo, se reemplazaron las fundaciones de acero, una de las inversiones de capital más importantes del año en la mina.
Según Fortuna, estos trabajos apuntan a mejorar la confiabilidad y disponibilidad del circuito de trituración, esencial para la operación de lixiviación en pilas de Lindero.
A pesar de la menor producción, la empresa destacó que en el primer semestre colocó en la plataforma de lixiviación alrededor del 95% de las onzas previstas para alcanzar el punto medio de su objetivo anual. Así, aseguran que siguen encaminados a cumplir su guía de producción para 2026.
El costo de operar en Argentina
Uno de los puntos más salientes del informe es el reconocimiento explícito de que Argentina fue uno de los principales factores que impulsaron el aumento de costos del grupo. El presidente y CEO de Fortuna, Jorge Ganoza, admitió que el segundo trimestre será probablemente el de mayor costo del año, aunque espera una mejora en la segunda mitad de 2026, una vez que concluyan las inversiones en Lindero.
Ganoza también advirtió que la empresa sigue monitoreando presiones externas como las regalías vinculadas al precio del oro, el combustible, la inflación y las condiciones macroeconómicas argentinas, que podrían afectar la guía anual de costos.
En números concretos, el costo operativo directo por onza en Lindero escaló de US$1.148 a US$1.459, mientras que el AISC (costo todo incluido) pasó de US$1.783 a US$2.265 por onza, un incremento cercano al 27%.
Fortuna atribuyó el aumento a la menor producción durante la parada, mayores gastos de mantenimiento, la apreciación del peso sobre los costos en dólares y el encarecimiento del diésel.
El fuerte precio internacional del oro, en tanto, permitió compensar parcialmente esos mayores costos, según informaron desde la empresa.