La industria minera reconoce que no alcanza con abrir la puerta: también hay que garantizar que las mujeres puedan quedarse y crecer adentro. Las medidas que se vienen.
La expansión de la minería argentina, motorizada sobre todo por los proyectos de litio, cobre, oro y plata, arrastra un desafío que va más allá de los números de producción: cómo sumar más mujeres a una actividad que históricamente tuvo una presencia masculina abrumadora.
El tema dejó de ser una deuda pendiente para convertirse en eje de trabajo. Women in Mining Argentina (WIM Argentina) acaba de renovar sus autoridades para el período 2026-2028 y puso el foco en dos frentes que van de la mano.
Incorporar, pero también sostener
El primer objetivo es avanzar en políticas que permitan incorporar más mujeres al sector. El segundo, igual de importante, es generar las condiciones para que puedan desarrollar una carrera dentro de la industria y no queden en el camino.
Para eso, la entidad apunta a herramientas concretas: capacitación, mentorías y cambios en los mecanismos de contratación. La idea es atacar tanto la entrada como la permanencia, porque el desafío no termina cuando una mujer consigue el puesto.
La expansión de los proyectos mineros abre una ventana de oportunidad. Con más puestos de trabajo en juego, la forma en que se recluta y se acompaña a quienes ingresan define si la brecha de género se achica o se repite.