La misteriosa casa de citas que hoy custodia los secretos de San Martín en Posadas
¿Sabías que la sede sanmartiniana de Posadas fue una casa de citas? Descubrí cómo un edificio de mala fama se convirtió en un centro histórico.
En pleno corazón de Posadas, un edificio con fachada colonial esconde una historia que pocos conocen: lo que hoy es la sede de la Asociación Sanmartiniana de Misiones fue, durante décadas, un lugar de mala fama que los vecinos evitaban.
El inmueble, situado en Junín entre Entre Ríos y Salta, atesora reliquias del General San Martín. Pero su pasado dista de ser glorioso: funcionó como despensa lúgubre, bar-restaurante y hasta refugio de linyeras, según relatan los memoriosos.
¿Qué era la "casa de citas"?
La propiedad pertenecía a la cooperativa de consumo El Hogar Misionero. En sus inicios, como despensa, el lugar era "todo muy lúgubre, no había ventanas, tenían las persianas grandes y eso daba paso a una luz", recuerdan los conocedores.
Con el correr de los años, se transformó en un bar-restaurante con barra de ladrillos a la vista y parrilla, donde la especialidad eran los choripanes. Sin embargo, lo que realmente llamaba la atención era su clientela: "Era una casa de citas donde iban las parejas de 'trampa', así que nadie quería entrar ahí y muy pocos se atrevían a pasar siquiera por la vereda", aseguran.
Su ubicación, alejada del microcentro y prácticamente a oscuras, favorecía el secreto. Pero el negocio decayó y el sitio se convirtió en una tapera, amparo de borrachines y linyeras. "Los olores eran insoportables", cuentan.
El renacer sanmartiniano
Recién en 2001, el Gobierno cedió la propiedad a la Asociación Sanmartiniana. La comisión directiva realizó refacciones integrales y hoy el lugar es un centro histórico con museo, biblioteca y sala de informática.
El terreno, de 25 metros de frente por nueve de fondo, conserva desde hace más de un siglo las aberturas originales, que curiosamente no siempre formaron parte del edificio: pertenecían a la ex Escuela de Comercio Nº1, ubicada en San Lorenzo y Entre Ríos.
Así, lo que alguna vez fue un sitio de encuentros clandestinos, ahora resguarda la memoria del Libertador de América.