La mora de las familias sigue récord: los bancos le piden al BCRA cambios para refinanciar deudas
La mora de las familias se mantiene en 12,8%, más del doble que hace un año. Los bancos piden al BCRA reglas más flexibles para refinanciar deudas antes de que los créditos se caigan.
La mora de las familias se convirtió en un dolor de cabeza para el sistema financiero y los bancos ya movieron fichas. La Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (Abappra) le presentó al Banco Central un paquete de propuestas para frenar el deterioro de los créditos y evitar que los incumplimientos sigan escalando. El pedido apunta a facilitar refinanciaciones, anticipar los problemas de pago y flexibilizar la clasificación de los deudores.
El planteo llega después de meses de suba de la morosidad y en medio de iniciativas en el Congreso para aliviar el endeudamiento de los hogares. Según el último informe del BCRA, la irregularidad del crédito a las familias se mantuvo en 12,8% en junio, cuando un año antes era del 5,2%. En el conjunto del sector privado, la mora apenas bajó del 7,7% al 7,6%, cortando una racha de 19 meses de aumentos consecutivos.
Esa mejora, sin embargo, tiene trampa: se explica por el pago del aguinaldo, que según encuestas se destinó en gran parte a cancelar deudas, y por un crecimiento en la renovación de créditos. O sea, el número no creció, pero el problema se pateó hacia adelante.
Las familias, al límite
La diferencia entre los indicadores deja en evidencia la gravedad. Mientras la irregularidad de las empresas fue del 3,5%, la de los hogares más que triplicó ese porcentaje. Dentro de ese universo, los préstamos personales treparon al 16,4% en junio (desde el 15,9% de mayo), y las tarjetas de crédito bajaron levemente al 12,6%.
“Ante el fuerte incremento de los niveles de irregularidad crediticia de las familias, Abappra presentó al Banco Central una serie de propuestas orientadas a facilitar soluciones tempranas y sostenibles para las personas que atraviesan dificultades transitorias de pago”, señaló la asociación, que reúne a bancos públicos y privados, entre ellos el Provincia y el Ciudad.
La idea central es intervenir antes de que un atraso temporal se convierta en un incumplimiento difícil de revertir. Para eso, piden mecanismos regulatorios que den más margen a las entidades para ofrecer refinanciaciones y un tratamiento contable más flexible para los saldos en mora. “Estos mecanismos ya han sido empleados por la autoridad monetaria en otros contextos de estrés sistémico y resultaron virtuosos”, justificaron.
El agujero de los préstamos personales
El informe del BCRA de junio muestra que el crédito al sector privado en pesos creció 1,7% real, pero el dinamismo se concentró en las líneas comerciales. Las familias siguen sin poder sostener sus obligaciones. La propia autoridad monetaria reconoció que parte de la caída en la mora general respondió al envío a irrecuperables de deudores que estaban en situación irregular, no a que hayan pagado.
La evolución de los préstamos personales es la más preocupante: pasaron de 15,9% a 16,4% en un mes. En las tarjetas, en cambio, la mora bajó del 13,1% al 12,6%. El comportamiento dispar muestra que la dificultad para pagar no golpea por igual a todos los productos.
Detrás de la propuesta de Abappra hay una acumulación de atrasos que ya genera presión sobre los bancos. Uno de los ejes es permitir que las entidades flexibilicen la clasificación de los deudores cuando el problema de pago parezca transitorio, con el objetivo de ampliar el margen para renegociar sin asumir todas las consecuencias regulatorias de la mora.
La segunda pata del plan apunta a unificar criterios entre los distintos proveedores de crédito para evaluar la capacidad de pago y compartir información. El BCRA informó que los proveedores no financieros tenían unos 12,1 millones de personas financiadas en febrero, con una irregularidad del 26,9% y del 34,1% en los préstamos personales.
Ese universo es clave porque muchos hogares tienen deudas en ambos frentes. El BCRA registró 6,9 millones de personas con créditos en bancos y en entidades no bancarias, con un saldo de deuda bancaria de $36,8 billones y una irregularidad del 16,1%.
La discusión sobre criterios comunes no es solo técnica: define cómo se construye el historial de un deudor con varias obligaciones y cómo se detecta a tiempo que alguien empezó a tener problemas. Mientras tanto, el crédito al consumo se contrae: en junio, los préstamos para consumo cayeron 0,8% real, las tarjetas retrocedieron 4,2% interanual y los personales bajaron 1,1% contra junio de 2025.