La muerte de "Jota" Figueroa en Villa Las Rosas: qué revelaron sus últimos días y qué debe determinar la Justicia
La Justicia reconstruye los últimos días de José "Jota" Figueroa en Villa Las Rosas: el cambio de actitud tras la condena, una reunión con su abogado y una visita que no se concretó. Qué debe determinar ahora la investigación.
La investigación por la muerte de José "Jota" Figueroa en el penal de Villa Las Rosas avanza en Salta, y ahora el foco está en reconstruir cómo fueron sus últimas semanas tras ser condenado a prisión perpetua por el femicidio de Mercedes Kvedaras. Fuentes vinculadas al Servicio Penitenciario aportaron datos sobre su comportamiento antes y después de la sentencia, que serán contrastados con su legajo, registros internos y partes diarios.
Qué hacía antes de la condena
Según esas fuentes, antes de conocer la pena, Figueroa hablaba con otros internos sobre cuánto tiempo creía que permanecería preso. En esas conversaciones habría calculado una pena de entre 10 y 15 años, con la expectativa de recuperar la libertad, reveló InformateSalta.
También habría mantenido una rutina de actividades físicas con la idea de conservarse en buen estado durante la detención. Esa dinámica fue mencionada después de su muerte por el Comité Provincial para la Prevención de la Tortura, que entrevistó a personas que compartían el sector con él.
De acuerdo con esos testimonios, Figueroa realizaba actividades deportivas y culturales, tocaba la guitarra, trabajaba y colaboraba con otros internos.
El cambio que notaron después de la condena
La situación habría cambiado tras el fallo del tribunal. Fuentes penitenciarias señalaron que, durante aproximadamente tres semanas, sus compañeros comenzaron a verlo más retraído y con un fuerte decaimiento anímico. El Comité contra la Tortura recogió referencias similares y algunos internos lo habían observado "últimamente más callado y compungido".
La reunión con su abogado
Otro punto de la reconstrucción es una visita que Figueroa habría recibido de su abogado el sábado anterior a su muerte. Según las fuentes, ese tipo de encuentros con la defensa técnica no queda registrado de la misma manera que las visitas habituales.
Internos que compartían el sector aseguraron que después de aquella reunión lo notaron especialmente afectado y lo describieron como "destruido". No se informó qué temas se trataron ni existen elementos para vincular directamente esa conversación con lo ocurrido después. Las mismas fuentes sostienen que Figueroa habría pedido que el domingo no recibiera visitas.
La visita de una mujer que no se concretó
También aparece una supuesta relación con una mujer que habría asistido a distintas jornadas del juicio. Según fuentes del ámbito penitenciario, luego del crimen de Andrea Neri, ocurrido dentro del penal en 2017 y cometido por Gabriel "Chirete" Herrera durante una visita, se implementaron restricciones para ciertos encuentros íntimos de condenados por femicidio.
En el caso de Figueroa, la mujer habría sido registrada inicialmente para visitar a otro interno, que luego fue trasladado, y después figuró como visitante de un segundo detenido. Fue entonces cuando las autoridades penitenciarias habrían sospechado que el verdadero destinatario podía ser Figueroa y decidieron no autorizar el ingreso.
No pudo establecerse de manera independiente quién realizó esas gestiones, si existió un intento de eludir las restricciones ni quién impulsó el procedimiento. Por tratarse de una persona ajena a la causa, su identidad debe mantenerse reservada.
El foco en la responsabilidad del Estado
El caso también generó cuestionamientos sobre las condiciones de detención y el seguimiento que recibía Figueroa. El vicepresidente del Comité Provincial para la Prevención de la Tortura, Ramón Rosa Corregidor, afirmó que Figueroa "era un preso más" y recordó que el Estado tiene la obligación de garantizar asistencia médica y psicológica a todas las personas privadas de su libertad.
Los testimonios indican que Figueroa participaba de actividades, recibía visitas familiares y contaba con un psicólogo particular. Esos elementos no permiten determinar que tuviera un régimen especial, pero forman parte de la reconstrucción de sus condiciones de detención.
La investigación deberá establecer si el cambio de comportamiento fue advertido formalmente, si quedó registrado en su legajo y qué seguimiento recibió durante esas semanas. La causa sigue abierta y será la Justicia la que determine las circunstancias exactas de su muerte.