La mujer que cruzó medio mundo con 101 cápsulas de cocaína en el cuerpo
Una argentina fue detenida en Tokio con casi un kilo de cocaína en el cuerpo. ¿Cómo la descubrieron? Los detalles de un viaje que terminó en la cárcel.
Una argentina de 30 años fue detenida en el aeropuerto de Haneda, en Tokio, después de que los agentes de Aduana detectaran una actitud sospechosa. Llevaba casi un kilo de cocaína en el estómago, repartida en 101 cápsulas.
La mujer, identificada como Rosa Micaela Kipildor, había llegado sola al aeropuerto internacional de Haneda el 10 de agosto en un vuelo procedente del Reino Unido. Según informaron medios japoneses como FNN, TBS News Dig y TV Asahi, los agentes notaron su comportamiento y decidieron profundizar la inspección.
Una radiografía confirmó las sospechas: en el interior de su organismo aparecieron decenas de pequeños envoltorios. Los investigadores contabilizaron 101 cápsulas de unos 5,2 centímetros de largo, con una forma similar a la de un capullo. Cada una contenía cocaína protegida con plástico y un segundo material negro parecido al caucho.
¿Cómo cayó en la red?
Durante el interrogatorio, Kipildor habría reconocido que transportaba la droga y explicó cómo se involucró. Según su declaración, una mujer que conoció en un festival en Argentina le ofreció hacer el traslado a cambio de dinero.
La sospechosa contó que recibió los paquetes en Brasil, donde ingirió las cápsulas antes de emprender el viaje. Por completar el recorrido y llevar la cocaína hasta Japón, le habían prometido US$7000.
¿Hay una organización detrás?
A partir de su testimonio y de la ruta que siguió antes de aterrizar en Tokio, la Policía Metropolitana investiga ahora si detrás del traslado existe una organización de narcotráfico con base en Sudamérica que utiliza correos humanos para ingresar cocaína al mercado japonés.
El caso se conoce en momentos en que Japón registra un crecimiento de los delitos vinculados con esta droga. Durante el último año, 415 personas fueron detenidas por posesión de cocaína, una cifra casi diez veces mayor a la de hace una década.
La investigación continúa para determinar quién entregó el cargamento en Brasil, quién debía recibirlo en Japón y si hubo otros involucrados en la organización del viaje.
