La mujer que vio nacer a Santa Rita: a los 105 años, recuerda cuando todo era monte
Tiene 105 años, fue de las primeras en llegar a Santa Rita y todavía recuerda cuando no había nada, solo monte. Hoy, desde su casa, cuenta cómo ayudó a desmontar el terreno y levantar las primeras viviendas de un barrio que creció a su alrededor.
Doña Olga tiene 105 años y es una de las primeras habitantes de Santa Rita, en Tartagal. Llegó cuando en la zona no había nada, solo monte, y con sus propias manos ayudó a desmontar el terreno donde después levantó su primera casita.
En diálogo con Videotar Noticias, la mujer abrió las puertas de su hogar y repasó una vida marcada por el esfuerzo. Cuando llegó al lugar, lo hizo junto a sus cuatro hijos pequeños. "No había nada, monte nomás", recordó. El terreno, según contó, era usado para sembrar y ella misma participó del desmonte: "Agarramos el machete y con el machete desmontamos".
Una vida de trabajo desde muy joven
Doña Olga se crió en el monte con su familia y desde chica aprendió a trabajar la tierra, hacer carbón y fabricar postes para alambrados. Toda esa experiencia le sirvió cuando llegó el momento de construir su propio hogar. Con la ayuda de su hermano y algunas chapas, levantó su primera casita en Santa Rita.
También recordó a su marido, con quien compartió casi cuatro décadas antes de que falleciera. En su memoria guarda cómo empezaron a llegar otras familias: al principio había apenas cuatro o cinco viviendas, pero poco a poco la zona se fue poblando hasta convertirse en el barrio que es hoy.
Actualmente, a sus 105 años, vive acompañada por dos nietos y su hermano, que tiene 74 años.
Locro, mazamorra y una vida sin excesos
Durante la entrevista, Doña Olga confesó que nunca fumó ni tomó alcohol. Durante gran parte de su vida, la alimentación familiar se basó en comidas tradicionales: mazamorra, frangollo, sémola, maíz tostado y locro. Y después de más de un siglo, su preferencia sigue intacta: el locro continúa siendo su comida favorita.
También evocó cómo era viajar en tren y cómo se entretenían sus hijos cuando todavía no existían los celulares: jugaban con pelotas, palitos y cualquier elemento que encontraran a su alrededor.
A los 105 años, se levanta de madrugada
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando habló de su fe. Doña Olga contó que la religión ocupa un lugar central en su vida y que dedica parte de sus madrugadas a la oración. A pesar de la edad, sigue caminando y mantiene una rutina diaria.
Cuando le preguntaron qué consejo les daría a los jóvenes que suelen sentirse cansados, su respuesta estuvo ligada a la fe y a agradecer cada nuevo día. Antes de despedirse, protagonizó un tierno momento con la periodista: la invitó a volver para compartir unos mates y tortillas hechas por ella misma.
Con más de un siglo de vida, Doña Olga es testigo viva de cómo nació y creció Santa Rita: desde los tiempos en que predominaba el monte hasta el barrio que se levantó alrededor de su propia casa.