La mujer que volvió de la muerte tras 24 minutos sin pulso: la paz extrema que recuerda
Estuvo 24 minutos sin pulso y lograron reanimarla. Ahora, revela el único y sorprendente recuerdo que guarda de ese lapso en el que estuvo clínicamente muerta y cómo esa experiencia dividió su vida en un antes y un después.
Una sensación de paz extrema fue lo único que Lauren Canaday recuerda de los 24 minutos que estuvo clínicamente muerta. Lo que comenzó como una tarde común en su hogar se transformó en una lucha por la vida cuando sufrió un infarto fulminante frente a su marido.
El episodio, ocurrido en 2023, tuvo un desenlace que desafía toda lógica médica. Contra todo pronóstico, los paramédicos lograron reanimarla después de casi media hora sin signos vitales.
Años después, la joven decidió revelar públicamente los detalles de una experiencia que, asegura, cambió para siempre su manera de ver la existencia.
¿Qué se siente al estar muerto?
En un relato publicado en Reddit, Lauren se alejó de las narrativas tradicionales sobre experiencias cercanas a la muerte. No hubo túneles con luz, ni recuerdos de su vida pasando frente a sus ojos, ni sensación de flotar fuera de su cuerpo.
“Solo recuerdo una sensación de paz extrema. De hecho, esa misma paz me acompañó durante semanas después de despertar”, confesó la mujer. Esa tranquilidad profunda, sin imágenes ni escenas concretas, es el único vestigio que guarda de aquellos largos minutos.
Ese recuerdo se ha convertido en un ancla emocional. Lauren afirma que aún hoy recurre a esa sensación para atravesar momentos difíciles, como si hubiera traído consigo un fragmento de aquel estado.
Una vida dividida en dos
El impacto psicológico fue tan profundo como el físico. “Definitivamente ya no le temo a la muerte. Aunque no veo nada distintivo, no me preocupa en absoluto”, declaró con una serenidad que sorprende.
La joven describe su existencia con una metáfora poderosa: “Siento como si mi primera vida terminara en febrero y despertara a mi segunda”. Esta ruptura es tan intensa que a veces se siente extraña cuando la gente le dice que se la ve igual que antes.
Para ella, no se trata solo de haber sobrevivido. Se trata de haber renacido en el mismo cuerpo, con una mente transformada por una vivencia límite.
Las secuelas y el nuevo comienzo
La recuperación no fue inmediata. Tras el infarto, Lauren pasó varios días internada. En los primeros tiempos enfrentó dificultades concretas para hablar y escribir, además de sufrir una amnesia que borró los recuerdos de la semana previa al episodio y gran parte de su estadía hospitalaria.
Los exámenes posteriores trajeron un alivio crucial: los médicos confirmaron que no había sufrido daño cognitivo permanente. Sin embargo, su vida cambió para siempre en lo físico también.
Actualmente vive con un desfibrilador implantable, un dispositivo que monitorea constantemente su ritmo cardíaco y está preparado para actuar ante cualquier arritmia grave que pueda presentarse.
Más allá del dispositivo y los controles médicos, la marca más profunda es intangible. Lauren carga con la certeza de haber estado al otro lado, y con la paz inquebrantable que, según su relato, trajo consigo de regreso.