La Nave Cultural se llenó de sabores del mundo: por qué una comunidad se quedó sin comida
La Nave Cultural se llenó de sabores de dieciocho países y más de 900 personas pasaron por el predio. Pero la demanda fue tal que en algunos stands tuvieron que salir a preparar más comida a mitad de la jornada: lo que pasó en el puesto venezolano es la postal del fin de semana largo.
La Nave Cultural fue el escenario de una jornada que combinó gastronomía, música, danza y tradiciones de dieciocho países, con una convocatoria que superó todas las previsiones: más de 900 personas participaron de la propuesta 'Bitácora de sabores', organizada por el Gobierno provincial.
El encuentro se desarrolló en el edificio de Avenidas Centenario y Justo Daract, con acceso gratuito, durante el fin de semana largo turístico. Familias, jóvenes y delegaciones de distintos puntos del país se acercaron para recorrer los stands y disfrutar de las actividades.
Un movimiento económico que sorprendió
La masiva concurrencia generó un importante movimiento económico en la zona. Productores, emprendedores gastronómicos y familias de las colectividades pudieron comercializar sus productos ante un público numeroso.
La demanda superó las expectativas de varios participantes. En el espacio de la comunidad venezolana, las arepas se agotaron y tuvieron que preparar más unidades durante la jornada. Situaciones similares se registraron en los puestos de Perú, Chile, República Dominicana y México.
"Las arepas fueron un éxito total. Tuvimos que salir a preparar más comida porque nos quedamos sin nada", contó Coral, representante de la comunidad venezolana.
Sabores que conectaron con las raíces
Uno de los momentos más emotivos se vivió en el stand chileno. Una familia radicada en San Luis que llevaba más de ocho años sin viajar a su país se emocionó hasta las lágrimas al reencontrarse con los sabores tradicionales y la cueca interpretada en vivo.
Carolina, integrante de la delegación chilena, destacó la organización del evento. La diversidad también llamó la atención de visitantes de otras provincias. Juan Carlos Domínguez, llegado desde Santa Fe, aseguró que pese a haber recorrido numerosos eventos culturales en el país, nunca había visto una concentración de culturas tan amplia e integrada en un mismo espacio.
La comunidad huarpe, protagonista
La participación de la comunidad originaria Huarpe Pynkanta aportó una dimensión vinculada con la preservación de las raíces y la identidad regional. Roque, uno de sus integrantes, valoró la recepción del público.
"Vinimos con toda la comunidad y nuestras familias y estamos sumamente felices por el trato, el respeto y el enorme interés de la gente por conocer nuestra cultura y nuestro idioma originario", expresó.
A partir de la experiencia, la comunidad comenzó a proyectar junto con el subdirector de la Nave Cultural, Hernán Pereira, un taller abierto al público para enseñar y preservar la lengua y las costumbres huarpes.
Brasil y la capoeira en una jornada masiva
La música y las expresiones artísticas fueron otro de los ejes. Se destacó la presentación de capoeira de Paulo, representante de Brasil, quien participó junto con Marci en las actividades de la colectividad brasileña. Ambos celebraron el entusiasmo del público.
"Salió todo hermoso, la gente se re prendió, se vivió una onda magnífica en la Nave", expresaron. Al igual que otros participantes, remarcaron la respuesta comercial: sus productos se agotaron durante el evento.
Dieciocho países en un mismo espacio
La programación reunió a representantes de Siria, Venezuela, Colombia, Chile, México, Perú, España, Brasil, República Dominicana, Corea, Italia, Paraguay, Polonia, Arabia Saudita, Estados Unidos, Inglaterra, China y Japón. A esa representación se sumó la Asociación de Intercambios Culturales (AFS), con jóvenes de Hong Kong, Francia, Bélgica, Alemania e Italia, además de la comunidad indígena Huarpe Pynkanta y expresiones de la cultura criolla y regional.
El escenario también reflejó esa diversidad con teatro, folclore, tango, danzas internacionales y música contemporánea. La jornada comenzó con la obra teatral 'Cosas de Conventillo', que invitó a reflexionar sobre la construcción de la identidad argentina a partir del encuentro de tradiciones.
Las raíces nacionales estuvieron representadas por el Taller Folklórico Huellas y Raíces, el Taller de Folklore 7 de Abril, Herencia Cultural y Puntanos en Danza. Hubo exhibiciones de malambo a cargo de Brian Gil y Alexis Logiudice, tango con Un Tango Más y canto de Juliana da Silva.
La programación internacional incluyó bachata y merengue con Claudia González, música venezolana con Ruddys, ritmos latinos con Carina Costilla, danzas brasileñas con Rocío y propuestas de danza oriental con Shokran Alá, Latidos del Oriente y Mahaila Belly Dance. También participaron Nancy Garcete con danzas paraguayas y clásicas, Virginia Castro con danzas españolas, y la Asociación Víctor Jara con la tradicional cueca chilena.
Las propuestas juveniles sumaron K-pop y hip-hop con Ouzen Crew y ritmos urbanos con CMV Dance. El cierre estuvo a cargo de Juan Manuel, conocido como 'El Ángel Tropical', junto con la percusión comunitaria de Made in Brasil San Luis, Paulo Vieyra Rey y David Garay.
Turismo, recreación e integración
La iniciativa incluyó además espacios recreativos para niños, sorteos y actividades acompañadas por el 'Pasaporte Cultural Digital', con el objetivo de ampliar la participación de las familias y facilitar el recorrido por las distintas experiencias culturales.








