La nena atacada por un pitbull ya respira sola, pero los médicos vigilan un ojo
La nena atacada por un pitbull dejó atrás la terapia intensiva y ya respira por sus propios medios. Sin embargo, los médicos siguen controlando una zona del rostro que podría complicar su recuperación.
La pequeña atacada por un pitbull en Tucumán dejó atrás la terapia intensiva y está fuera de peligro, aunque los especialistas siguen de cerca una zona delicada de su rostro. La directora del establecimiento donde se atiende, la doctora Inés Gramajo, confirmó que la paciente evoluciona favorablemente tras nueve días internada en estado crítico.
El ingreso se produjo el 24 de septiembre, cuando la nena llegó con un traumatismo maxilofacial grave y las vías respiratorias comprometidas. En pleno traslado, la ambulancia se detuvo en el Hospital Padilla para estabilizarla. De ahí fue derivada al Hospital de Niños, donde los médicos debieron intubarla de urgencia.
“Llega grave, con pronóstico reservado”, rememoró Gramajo sobre aquel primer momento.
Nueve días con respirador y un cambio de sala
La pequeña pasó nueve días en terapia intensiva con asistencia respiratoria mecánica. La respuesta al tratamiento permitió que le retiraran el respirador, y los médicos la retuvieron tres jornadas más en esa unidad para seguirla de cerca.
Luego vino el pase a terapia intermedia y, más tarde, el traslado a una sala de clínica, donde permanece internada. Ya superó la etapa de mayor riesgo, pero el camino no terminó.
La zona de los ojos, bajo la lupa
Los profesionales evalúan las secuelas que dejó el ataque. El punto que más atención concentra es la zona periocular: los controles buscan determinar cómo evolucionan las lesiones y si pueden afectar uno de sus ojos.
En esta instancia intervienen oftalmólogos, fonoaudiólogos y cirujanos. Al mismo tiempo, se analiza la posibilidad de encarar nuevas intervenciones reconstructivas.
Gramajo remarcó que la recuperación exigirá tiempo y un trabajo coordinado entre distintas áreas médicas. Como señales alentadoras, contó que la beba ya puede sentarse y sonríe, indicios de su evolución después de atravesar un cuadro de extrema gravedad.
La profesional también valoró el compromiso de los equipos que participaron en la atención y la respuesta del sistema público de salud. El pronóstico inmediato es favorable, aunque la pequeña deberá continuar con rehabilitación y seguimiento médico.