La delegación de E&M Cheerleading volvió de Río de Janeiro con títulos internacionales y una historia que empezó con una sola alumna en Santa Lucía. Detrás de las medallas hay una familia que lleva 31 años apostando al cheerleading cuando casi nadie lo conocía en San Juan.
La delegación de E&M Cheerleading, única representante de San Juan en The World Experience de Río de Janeiro, volvió con títulos internacionales y una historia familiar que arrancó hace 31 años con una sola alumna.
El certamen reunió en Brasil a los mejores exponentes de diez países, entre ellos potencias como Estados Unidos, Rusia y el anfitrión. Allí, las sanjuaninas se midieron de igual a igual y regresaron con logros que exceden la destreza física: son el resultado de un proyecto gestado en Santa Lucía y sostenido por tres generaciones de la familia Leiva.
Los títulos que brillaron en la pista
El equipo Black Savage, en categoría Junior, se consagró primero en hip hop. Lo integraron Catalina Bazán, Lupe Pelletier, Victoria Rupcic, Alma Carrizo, Luján Ramos, Emma Iturrieta, Valentina Guardia y Paulina Tores, quienes deslumbraron al jurado con una ejecución impecable.
Las adultas de Savage —Lupe Pelletier, Milena Pelletier, Catalina Bazán, Ana Sol Leiva y Mariángeles Leiva— no solo ganaron en la categoría Open: obtuvieron la calificación más alta de toda la disciplina de danza. Ese puntaje les valió, por segundo año consecutivo, la distinción de "Campeón de Campeones" y los codiciados anillos del certamen.
El conjunto Cheetas, por su parte, se llevó un aplaudido cuarto puesto en cheerleading Junior. Lo formaron Emma Iturrieta, Victoria Rupcic, Sol Orrego, Emilia Artazo, Clara Medina, Juana Ibaceta, Luz Cortes y Bernardita Güell.
Una familia que hizo crecer el cheerleading en San Juan
E&M Cheerleading nació hace 31 años por impulso de Marcelo Leiva y su esposa Elsa. En 2008 apostaron por incorporar el cheerleading cuando casi nadie lo practicaba en la provincia. Con el tiempo, sus hijas Daiana, María José, Ana y Mariángeles “Mari” Leiva tomaron la posta y continuaron el proyecto.
Mari vive la disciplina con una entrega casi maternal: empezó como la única bailarina y hoy lidera una delegación de 25 personas, entre deportistas, entrenadores y padres. En esta competencia, además, dirigió y compitió al mismo tiempo. “Ningún sueño queda demasiado lejos cuando se trabaja en equipo”, resumió la joven entrenadora.
Con los anillos de campeonas en sus manos, la delegación santaluceña ya apunta al campeonato nacional del próximo 15 de noviembre en Buenos Aires. El objetivo es claro: seguir escalando desde un rincón de San Juan hacia lo más alto del deporte.