La nieta que guarda la historia del médico que desafió la estepa
¿Qué llevó a un médico de La Plata a quedarse en la desértica estepa neuquina? La historia de Pupi Ramón y el legado de su padre, el doctor Luis Ramón, en la salud de la región.
Martha Eulalia “Pupi” Ramón, de 94 años, conserva en su casa de Neuquén los recuerdos de su padre, el doctor Luis Vicente Ramón, un médico que llegó a la ciudad en 1930 para reemplazar a un colega enfermo y se quedó para siempre. Su historia familiar se entrelaza con los orígenes de la salud pública en la región.
Pupi nació el 16 de marzo de 1932 en esta ciudad y estudió en la escuela N° 2. Los primeros años de secundaria los cursó en La Plata, pero terminó en la Escuela San Martín de Neuquén, cuando era directora Olympia Parola de Krausse. Se recibió de Maestra Normal Nacional y trabajó en la Escuela Especial N° 4, hasta llegar a ser directora de Educación Especial de la provincia.
Una familia que marcó a Neuquén
Pupi formó su familia con Virgilio López de Murillas, “Coco”, descendiente de españoles de Logroño y nacido en Cinco Saltos. Se conocieron en La Plata, donde él estudiaba abogacía. Tuvieron tres hijos: Diego, arquitecto; Luis, ingeniero civil; y Fernando, bioquímico. Todos cursaron el secundario en el Colegio Don Bosco y la universidad en La Plata.
Su padre, el doctor Luis Vicente Ramón, nació en La Plata el 21 de junio de 1899. Estudió medicina en Buenos Aires, porque en esa época La Plata no tenía facultad. Trabajaba en el Hospital de Ensenada cuando un colega se enfermó y él decidió venir a reemplazarlo: llegó el 1° de octubre de 1930 y nunca se fue.
El amor y la anécdota del ministerio
Luis se casó con Elvira Marta Seifert el 27 de mayo de 1931. Elvira, nacida en Casilda, Santa Fe, en 1903, era farmacéutica y profesora de Química y Mineralogía. Tuvieron cinco hijos: Martha, Ernesto, Luis (fallecido tempranamente), Carlos y Jorge, que les dieron diez nietos y varios bisnietos.
Pupi recuerda una anécdota que su madre contaba sobre su nombramiento en la Escuela N° 2: “Ella era maestra titular en Wilde, y como quería casarse con papá y radicarse en Neuquén, fue al Ministerio del Interior para pedir el traslado. ¡El ministro se agarraba la cabeza…! ¡A un Territorio Nacional! Al final, le dieron el nombramiento que decía: ‘Se la nombra en la escuela que está en la Avenida Argentina, enfrente de la casa del Sr. Guiñazú’. Era la casa que mi padre había alquilado para su consultorio y su hogar, en la esquina de Avenida Argentina y Alberdi”.
Un médico pionero y deportista
En 1939, la familia se mudó a Avenida Argentina 54, donde el doctor instaló su consultorio y vivió hasta su muerte, el 10 de agosto de 1975. Elvira falleció el 26 de febrero de 1988. “Papá fue siempre muy buen deportista: se destacó como remero en el Club Regatas de La Plata. Acá en Neuquén fue un enamorado del río Limay, al que íbamos todos los días a nadar, en épocas en que casi nadie se atrevía”, afirma Pupi.
El doctor Ramón tuvo un nutrido currículum: integró la comisión organizadora y fundadora de la Cooperativa CALF, participó del nacimiento del Tenis Club, colaboró con el Club Pacífico, el Independiente y el Biguá, y fue socio fundador del Rotary Club.
Su legado en la salud pública
En el ámbito médico, fue creador del Comité Neuquén de la Sociedad Argentina de la Cruz Roja en 1935, inició un curso de Samaritanas, fue médico del Centro Materno Infantil, del distrito 22 de Correo y Telecomunicaciones, y delegado sanitario nacional, recorriendo la provincia para erradicar el Mal de Chagas. Junto a otros doctores, como Rafael Vítale, Emilio Zingoni, Natalio Burd y Badano, fundó en 1946 la Clínica Privada, el Sanatorio y Maternidad Neuquén, en la calle Brown 162. En 1948, la clínica se trasladó a Rivadavia y se convirtió en el actual Policlínico Neuquén.
Elvira, por su parte, trabajó como docente y regenteó distintas farmacias. Hoy, Pupi y su familia continúan honrando la memoria del doctor Ramón, una figura emblemática que amó estas tierras y contribuyó a su desarrollo.