La nieve dejó una reserva inesperada en la Cordillera: qué número maneja Irrigación para Mendoza
Los técnicos midieron la nieve en la Cordillera y el número que maneja Irrigación para el río Mendoza cambia por completo la temporada. El detalle que preocupa igual: qué dicen desde el organismo sobre lo que viene.
El Departamento General de Irrigación dio a conocer el pronóstico de escurrimientos para el ciclo 2026-2027 y el escenario es notablemente distinto al del año pasado. La acumulación de nieve en la Cordillera durante el invierno permite proyectar un aumento significativo de los caudales de los principales ríos de la provincia.
La temporada hídrica arranca este jueves con una perspectiva que contrasta con la escasez que marcó los últimos años. El pronóstico de escurrimientos es la herramienta que usa el organismo para anticipar cuánta agua habrá disponible y cómo distribuirla entre el riego agrícola, el consumo humano y la generación de energía.
El río Mendoza, el dato que más mira Irrigación
La cuenca del río Mendoza concentra la estimación más relevante. Según las proyecciones difundidas, el volumen previsto para la próxima temporada ronda los 1.800 hectómetros cúbicos, contra los aproximadamente 800 hectómetros cúbicos de la temporada anterior.
Se trata de un salto considerable en la disponibilidad del recurso, aunque desde el organismo insisten en que la cifra todavía no está cerrada y depende de cómo evolucione el derretimiento.
Por qué hay más agua
El factor central es la nieve. Las mediciones que realizan los equipos técnicos de Irrigación en distintos sectores de la Cordillera muestran una acumulación por encima de los valores históricos.
Con esos registros, más los datos hidrológicos y meteorológicos, el organismo estima cuánto volumen llegará a los ríos durante el ciclo que comienza. Para el seguimiento cuenta con estaciones automatizadas distribuidas en la provincia y campañas de medición en alta montaña.
Rubén Villodas, director de Gestión Hídrica de Irrigación, señaló que la cantidad de nieve registrada permite anticipar una temporada húmeda en buena parte de las cuencas. Sergio Marinelli, titular del organismo, también destacó el cambio respecto del escenario de un año atrás.
Alivio, pero sin relajar el cuidado
El aumento de los caudales representa una mejora concreta para Mendoza, aunque desde Irrigación buscan evitar que la mayor disponibilidad derive en una relajación de las medidas de cuidado.La provincia viene de un período prolongado de escasez hídrica. Durante la temporada 2025-2026 el organismo ya había advertido que los caudales estaban por debajo de los valores de un año medio y que era necesario sostener el uso eficiente del agua.
El propio Marinelli planteó que una temporada con más agua no debe leerse como el final de la problemática estructural. Según explicó, las proyecciones de largo plazo siguen mostrando una tendencia de disminución de los recursos hídricos.
El desafío, entonces, pasa por aprovechar el mayor volumen para recuperar reservas y mejorar la planificación, sin abandonar las políticas orientadas a reducir el consumo y hacer más eficiente la distribución.
Qué cambia para el riego, el consumo y la energía
La mayor disponibilidad tendrá impacto en todos los sectores que dependen del sistema hídrico provincial. El pronóstico de escurrimientos es la base para definir el manejo de los embalses y organizar la provisión destinada al riego, el consumo y la generación de energía.
En el sector agrícola, una oferta hídrica más amplia puede dar mejores condiciones para planificar la temporada de riego. También deja más margen para administrar los embalses y atender las distintas demandas del sistema.
El incremento, de todos modos, no convierte al recurso en ilimitado. La planificación seguirá siendo clave frente a la variabilidad climática y a las perspectivas de largo plazo.
Una temporada para recuperar margen
Después de un ciclo marcado por la escasez, el nuevo año hídrico arranca con una perspectiva bastante más favorable. La nieve acumulada funciona como una reserva natural que permitirá incrementar los aportes a los ríos y mejorar la disponibilidad de agua.
Para Irrigación, el objetivo es transformar esa mejora coyuntural en una oportunidad para fortalecer el sistema hídrico provincial: mantener el monitoreo de las cuencas, mejorar la eficiencia en el uso del recurso y sostener la planificación de largo plazo.
Mendoza encara así el nuevo ciclo con más agua, pero con una premisa que las autoridades repiten: una buena temporada no elimina la necesidad de cuidar un recurso que sigue siendo limitado.