La noche que una estudiante abrió su puerta y vio al asesino de Idaho pasar a su lado

Un estudiante de criminología, una casa llena de jóvenes y 150 puñaladas. La sobreviviente que vio al asesino con máscara pasar frente a su puerta revela los escalofriantes detalles de una noche que terminó en cuatro cadenas perpetuas.

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La noche que una estudiante abrió su puerta y vio al asesino de Idaho pasar a su lado

Una masacre de 150 puñaladas en una casa de estudiantes conmocionó a Estados Unidos. Dos jóvenes sobrevivieron al ataque de un intruso con máscara, cuyo paso a paso fue reconstruido en un escalofriante relato. El caso, que inspiró un libro y una serie, terminó con una condena a cadena perpetua tras un giro inesperado en el juicio.

La ciudad universitaria de Moscow, en Idaho, era sinónimo de tranquilidad hasta la madrugada del 13 de noviembre de 2022. En una casa de madera gris de 280 metros cuadrados, un atacante acabó con la vida de cuatro jóvenes mientras dormían: Madison Mogen y Kaylee Goncalves, de 21 años, y Xana Kernodle y Ethan Chapin, de 20.

El horror, sin embargo, tuvo dos testigos directas que lograron salvarse: Dylan Mortensen y Bethany Funke. Su testimonio sería clave para entender la secuencia de eventos de esa noche aciaga.

El relato de la sobreviviente: “Hay alguien aquí”

La noche del 12 de noviembre comenzó como cualquier otro sábado para los estudiantes de la Universidad de Idaho. Algunos volvieron de fiestas o bares cerca de las 2 de la madrugada. Dylan Mortensen llegó en un Uber y se dirigió a su habitación, pero no podía dormir.

Empezó a escuchar ruidos extraños. Cerca de las 4 de la mañana, oyó que Xana se levantaba para recibir un pedido de comida. Luego, escuchó corridas en el cuarto de Kaylee Goncalves, que estaba justo arriba del suyo. Pensó que jugaba con su perro.

Minutos después, alcanzó a oír a su amiga susurrar: “hay alguien aquí”. Los ruidos extraños continuaron, esta vez provenientes de la habitación de Xana y Ethan. Molesta por el alboroto, Dylan se levantó y abrió suavemente la puerta de su cuarto.

Lo que vio la dejó petrificada. De la habitación de la pareja salía una figura con una silueta oscura y una máscara de esquí que le cubría la boca y la nariz. El intruso hizo contacto visual directo con ella y comenzó a caminar hacia su posición.

Sorprendentemente, el hombre giró y pasó de largo, dirigiéndose a la puerta corrediza de la cocina que daba al exterior. Aterrada, Dylan se encerró y le escribió a Kaylee. No hubo respuesta. Bethany Funke, la otra sobreviviente, sí contestó y le pidió que corriera a su habitación.

Ambas se encerraron con llave y llamaron a una amiga en común, Emily Alandt. Ella llegó con su novio, Hunter Johnson, quien se ofreció a entrar a la casa para ver qué ocurría.

Al empujar la puerta de la habitación de Xana, Hunter Johnson se encontró con un escenario dantesco. La joven estaba en el suelo, boca arriba, y Ethan yacía en la cama. Era un verdadero baño de sangre. Inmediatamente llamaron al 911.

Cuando la policía llegó al lugar, encontró también los cuerpos de Kaylee Goncalves y Madison Mogen, brutalmente apuñalados en sus camas. El ataque había sido de una violencia extrema.

La cacería del estudiante de criminología

La investigación se centró inicialmente en un vehículo blanco captado por cámaras de seguridad merodeando la zona esa madrugada. Se trataba de un Hyundai Elantra. Este dato permitió a los investigadores reducir la búsqueda y vincular el auto con un estudiante de posgrado de la cercana Washington State University.

El sospechoso era Bryan Kohberger. La evidencia clave llegó con una muestra de ADN hallada en la funda del cuchillo usado en el crimen, encontrada en la vivienda. Los agentes compararon ese perfil genético con material obtenido de la basura de la casa de la familia de Kohberger en Pennsylvania, donde pasaba las fiestas.

La coincidencia fue de un 99.9%. Además, los registros del teléfono celular del acusado y el rastreo de su vehículo reforzaron el caso en su contra. Su teléfono se había conectado 12 veces en zonas cercanas al hogar de las víctimas horas antes de los homicidios.

Bryan Kohberger fue arrestado sin resistencia el 30 de diciembre de 2022. La masacre, donde se asestaron cerca de 150 puñaladas entre las cuatro víctimas, había causado estupor en todo el país.

Un perfil que desconcertó a todos

Nacido en 1994 en Pennsylvania, Bryan Kohberger era descrito como introvertido y con dificultades sociales. Había superado problemas de adicción en la adolescencia y había orientado su vida al estudio del comportamiento criminal.

Estudió psicología y luego criminología. En 2022 se mudó a Washington para iniciar un doctorado en la Washington State University, a pocos kilómetros de Moscow. Allí era ayudante de cátedra y su perfil académico giraba en torno al análisis de la mente criminal.

Compañeros lo describieron como reservado, metódico y obsesivo con ciertos temas. Participaba en foros de Reddit sobre criminología, mostrando interés en comprender a los delincuentes violentos. El contraste entre su formación y la brutalidad del crimen alimentó todo tipo de especulaciones.

El acuerdo que evitó la pena máxima

Kohberger fue acusado formalmente de cuatro cargos de homicidio en primer grado y uno de robo. La fiscalía anunció desde el inicio que buscaría la pena de muerte. El proceso avanzó con gran hermetismo durante 2023 y 2024.

Sin embargo, nunca se estableció públicamente una motivación clara para el crimen. No se probó un vínculo previo entre el acusado y las víctimas. Las hipótesis giraron en torno a una posible fijación u obsesión, pero Kohberger no ofreció explicaciones detalladas.

En 2025, el caso dio un giro decisivo. Bryan Kohberger aceptó un acuerdo con la fiscalía. Se declaró culpable para evitar un juicio con jurado y, crucialmente, la pena de muerte.

A cambio, recibió cuatro cadenas perpetuas consecutivas sin posibilidad de libertad condicional. La decisión cerró judicialmente uno de los casos más impactantes de los últimos años en Estados Unidos, pero dejó sin respuesta la pregunta que más resonaba: ¿por qué lo hizo?

La casa del terror: acá fue donde Bryan Kohberger asesinó de 150 puñaladas a cuatro estudiantes. (Foto: Reuters)
La casa del terror: acá fue donde Bryan Kohberger asesinó de 150 puñaladas a cuatro estudiantes. (Foto: Reuters)
Dylan Mortensen, una de las sobrevivientes de la masacre, llora durante el juicio contra Kohberger. (Foto: Reuters)
Dylan Mortensen, una de las sobrevivientes de la masacre, llora durante el juicio contra Kohberger. (Foto: Reuters)

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