La noche tucumana en jaque: el negocio que se desploma y el competidor que nadie controla
De 70 discotecas a solo 30 en funcionamiento. ¿El motivo? Bares que se convierten en bailables sin pagar los mismos impuestos ni cumplir con la seguridad exigida. Los detalles que pocos conocen.
La crisis de las discotecas en Tucumán no da tregua: de las 70 que funcionaban antes de la pandemia, hoy apenas quedan 30 en pie. El sector asegura que el principal enemigo no es la falta de público, sino la proliferación de bares y pubs que operan como bailables sin cumplir con las mismas exigencias impositivas ni de seguridad.
Rodolfo Di Pinto, presidente de la Cámara de Discotecas y Afines, explicó que el rubro aún no logra recuperarse del golpe que significó la pandemia. “En Argentina había 4.000 discotecas antes del Covid y cuando reabrieron quedó la mitad funcionando. Después vino el rebrote de marzo de 2021 y cerró un 10% más. De 4.000 quedaron apenas 1.600”, detalló.
¿Qué pasó después de las restricciones?
Según Di Pinto, tras las restricciones sanitarias comenzaron a multiplicarse otros formatos de entretenimiento nocturno que terminaron compitiendo directamente con las discotecas tradicionales. “Empezaron a funcionar bares, pubs y cervecerías donde también se podía bailar. Eso se mantuvo y cuando las discotecas volvieron, apareció un competidor nuevo que frenó la recuperación del sector”, señaló.
El empresario remarcó que la diferencia principal pasa por las exigencias económicas y de habilitación. “Nosotros tenemos una carga tributaria mucho más alta. Pagamos hasta seis veces más de Ingresos Brutos y también costos superiores vinculados a sociedades autorales”, afirmó.
La denuncia por la “competencia desleal”
Además, indicó que a las discotecas se les exigen estrictas condiciones de seguridad edilicia y trámites que pueden demorar hasta un año para obtener la habilitación correspondiente. “En muchos bares o pubs simplemente corren las mesas a la una de la mañana y empiezan a funcionar como bailables, con más gente de la permitida y sin salidas de emergencia”, cuestionó.
Di Pinto también alertó sobre la proliferación de fiestas eventuales que, según afirmó, no cuentan con controles municipales. “Hoy en Tucumán quedan unas 30 discotecas, cuando antes de la pandemia había alrededor de 70. Pero lo que sí aumentó muchísimo son los bailes eventuales habilitados solamente por una noche”, explicó.
La crisis del sector no es exclusiva de Tucumán. A nivel internacional, muchas discotecas también enfrentan cierres masivos debido al impacto económico y a los cambios culturales en las nuevas generaciones. En países como Francia, los jóvenes de la Generación Z prefieren reunirse en casas, jugar videojuegos, mirar plataformas de streaming o consumir contenido en redes sociales antes que salir a bailar, una tendencia que golpea con fuerza al tradicional negocio del “clubbing”.