La nueva era de la seguridad en edificios: ¿tecnología o vigilador?
La inseguridad en los edificios ya no se combate solo con rejas. Descubrí cómo la tecnología y los tótems de vigilancia están cambiando las reglas del juego, y cuánto hay que invertir para proteger tu hogar.
La inseguridad no da tregua y los consorcios buscan desesperadamente nuevas formas de proteger a sus vecinos. Las rejas y las cámaras estáticas ya no alcanzan: los delincuentes encuentran la vuelta. Por eso, la tecnología se convirtió en la nueva aliada, pero ¿cuánto cuesta realmente dar el salto?
La preocupación por los robos y las usurpaciones en edificios está llevando a los administradores a replantearse todo. Ya no alcanza con poner un candado más fuerte. Ariel Copari, presidente de la Cámara de Administradores de Consorcios de La Plata, lo dice claro: “la seguridad plena no existe”. Lo que sí se puede hacer es generar mecanismos de disuasión. Y ahí es donde entra la tecnología.
¿Vigilador o cámara?
El presupuesto manda. Tener un vigilador físico las 24 horas puede costar alrededor de $13.000.000 por mes. Si solo se cubre media jornada, el gasto ronda los $6.500.000. Números que hacen temblar a cualquier consorcio.
Por eso, muchos optan por la tecnología. Un sistema básico de videovigilancia, instalado, arranca en $1.300.000. Si se quiere control de acceso e intercomunicación IP, la cifra sube a partir de los $3.000.000. Y no hay que pagar mantenimiento mensual obligatorio, un alivio para las expensas.
Comodato: la solución para no pagar todo de una
Para no romper el chanchito, algunas empresas ofrecen la modalidad de comodato. ¿En qué consiste? El edificio no pone un peso de entrada. La empresa instala la infraestructura, que puede valer unos $5.000.000, y el consorcio paga un canon mensual por el mantenimiento y monitoreo.
Un ejemplo concreto: un edificio de 21 departamentos, con 4 cámaras, control de acceso peatonal, llaveros y monitoreo activo, abona alrededor de $250.000 por mes. Eso da unos $11.905 por unidad. Un número que, según los expertos, es “competitivo” si se lo compara con un vigilador.
El tótem: el vigilador virtual que no duerme
Otra opción que crece es el tótem de seguridad. No es un simple poste con una cámara: tiene pantalla, micrófono, parlantes, sirena y luces. Detrás, hay un operador en una central de monitoreo que ve todo en tiempo real. Si detecta algo raro, habla con el intruso, activa la alarma o manda a la policía, a los bomberos o a una ambulancia.
Para que no se conozcan las rutinas de los vecinos, las empresas rotan al personal cada 6 horas. Además, los sistemas se integran con los portones del garaje, incluyendo botones de pánico en los controles remotos y monitoreo exterior.
¿Cuánto cuesta? La instalación de un tótem o portería virtual va de $1.000.000 a $6.000.000. Y el monitoreo 24 horas, entre $350.000 y $750.000 por mes, según la empresa y las cámaras que se incluyan.
Prevención desde la obra
La seguridad también se piensa antes de que el edificio esté habitado. Las desarrolladoras ya están incluyendo sistemas de seguridad desde la construcción. Así evitan el robo de materiales y dejan todo listo: cerraduras biométricas, cableado, tótems y cámaras. Cuando los propietarios reciben sus llaves, ya tienen la protección funcionando.
Pero no es barato. Dar el salto a la protección integral puede superar los $20.000.000 por edificio. Y si se busca la última tecnología, como videoporteros con reconocimiento facial, pantallas táctiles de 8 pulgadas y sistema Android, la cuenta puede llegar a $23.340.000.
La digitalización total del acceso es el futuro. Ya no son solo las tarjetas o los códigos PIN: ahora se puede entrar con el rostro o con un código QR. La seguridad avanza, pero hay que estar dispuesto a pagarla.