La nueva Ley de Carnes en Río Negro: qué pasa con la faena casera y el jabalí
La nueva Ley de Carnes de Río Negro habilita la faena casera y los mataderos municipales. Qué cambia para los productores y qué pasa con el jabalí.
La Legislatura de Río Negro aprobó la semana pasada una nueva Ley de Carnes que actualiza una normativa con más de 35 años de vigencia. La iniciativa, trabajada junto al sector productivo, introduce cambios en la faena, el transporte y la comercialización de carnes y productos de origen animal.
El presidente de la Federación de Sociedades Rurales de Río Negro, Leandro Ballerini, explicó en el programa Tardes Con Voz los alcances de la norma y defendió la participación de la entidad en su redacción. "Es la continuidad de algo que arrancamos hace dos o tres años, tratando de modernizar algunas leyes o reglamentaciones que estaban un poco desactualizadas", señaló.
La carne para consumo personal, ahora con marco legal
Uno de los cambios que Ballerini consideró más relevantes es la incorporación de la figura de la carne para consumo personal, una práctica habitual entre productores que hasta ahora no tenía un encuadre específico. "La carne de consumo es la que muchas veces el productor faena en el campo y traslada hacia el pueblo o la ciudad para llevarla a su familia", explicó.
Puso como ejemplo las fiestas de fin de año, cuando un productor quiere pasar con uno o dos corderos para el 24 y el 25 y "no puede hacerlo porque no estaba legislado". La falta de una figura específica podía generar situaciones de irregularidad, incluso tratándose de animales propios. "Al no estar legislado, el productor estaba pasando como carne de contrabando, si se quiere", sostuvo.
Con la nueva ley, la situación queda contemplada, aunque sujeta a la reglamentación. "Se van a determinar las cantidades. Va a estar limitado, no significa que se pueda trasladar carne todos los días. Va a requerir una guía y todo lo que corresponda", aclaró.
Faena a pequeña escala y mataderos municipales
Otro punto destacado por el dirigente es la creación de distintas categorías de frigoríficos, mataderos y salas artesanales de faena que podrán ser habilitadas por los municipios, siempre que cumplan con las exigencias de organismos como el SENASA. Mencionó como referencia establecimientos que podrían faenar entre 15 y 20 animales por día, orientados a productores de volúmenes reducidos.
"Esto va a permitir que los productores puedan llevar sus animales a estos mataderos municipales, realizar la faena y vender en las carnicerías del pueblo, con un tránsito municipal", detalló. Según Ballerini, uno de los beneficios centrales será mejorar los controles sobre carnes que hoy ingresan a algunos comercios sin trazabilidad suficiente. "Hay muchos lugares donde existen carnicerías habilitadas, pero no se tiene control de procedencia o control bromatológico de esas carnes. Con esto se va a tener", afirmó.
La formalización, dijo, también impulsa las economías locales: "Fomentás las economías regionales, les das un marco legal a los productores y mejorás los controles de procedencia, bromatológicos y de inocuidad de los productos". La norma alcanza además productos y subproductos de producciones animales de pequeña escala, incluidas las de granja.
El debate por la fauna silvestre
La fauna silvestre fue uno de los puntos que generó mayor discusión en la Legislatura. Algunos legisladores cuestionaron que la incorporación de estos productos al régimen pudiera aumentar la presión sobre especies autóctonas. Ballerini respondió que la ley no habilita por sí misma la caza de especies prohibidas. "La ley es clara en el sentido de que la autoridad de aplicación va a ser Fauna, que determinará qué se puede cazar y qué no", explicó.
En particular, remarcó que la norma no habilita la caza del guanaco, prohibida en Río Negro. Como ejemplo de aprovechamiento regulado mencionó al jabalí: "Si en una carnicería se quiere vender carne de jabalí, el animal deberá ingresar, bajo las condiciones establecidas, a salas de faena habilitadas y desde allí llegar a los comercios".
Para el dirigente, el objetivo es formalizar actividades que ya existen y mejorar las condiciones sanitarias y legales. "Lo que nosotros planteamos era un montón de cosas que ya existen: ver de qué manera podemos formalizarlas para que aquellas personas que realmente lo hacen desde un lugar correcto puedan hacerlo con mejores controles, con mejor inocuidad, con cuestiones sanitarias y legales", sostuvo. Y vinculó la formalización con la reducción de prácticas ilegales: "El furtivismo y el abigeato, de a poco, van cerrando sus puertas cuando incorporás gente a la formalidad".
Ballerini también rechazó las interpretaciones que redujeron la discusión a una eventual habilitación general de la caza. "Se termina votando una ley con una mirada muy sesgada desde un lugar con mucho desconocimiento", cuestionó, y agregó: "Si hay alguien que es el primer ambientalista, siempre lo decimos, es el productor, que desde los comienzos convive con la fauna autóctona".
Consultado sobre las dudas que genera la implementación, reconoció que habrá aspectos a evaluar con el tiempo. "Como en todos lados, hay algunas dudas: cómo va a ser, cómo va a funcionar, cómo se va a controlar. Pero, como todo lo nuevo, se va haciendo el camino al andar", señaló. "Se irá corrigiendo y mejorando, como todo. Lo importante es que ya hay cuestiones que empezaron a tener un marco legal y están reglamentadas", agregó.
El campo, con mejor ánimo tras la sequía
Ballerini también se refirió a la situación de los productores rionegrinos después de casi dos años de sequía. "Si teníamos esta conversación hace dos meses, el escenario era totalmente distinto", afirmó. Salvo algunos sectores de los departamentos Adolfo Alsina y San Antonio, buena parte de la provincia atravesaba una situación muy complicada.
Las lluvias de los últimos meses mejoraron el panorama, aunque el dirigente pidió no interpretarlas como una recuperación inmediata. "Ya sabemos que vamos a tener una mejor primavera que el año pasado y que el anterior también. Esperemos que esto continúe", expresó. La sequía obligó a muchos productores a reducir la hacienda para aliviar los campos: "Hay muchos campos que ya se han sacado, como venía esto; sacaron muchísima hacienda, se han alivianado. Les va a hacer bien a los campos".
Aun así, mantiene una mirada prudente: "Hoy los campos, después de casi dos años de sequía, están sin pasto. Es un poco complicado, pero con otro ánimo, mirando para adelante", concluyó.