La nueva vida de la falsa médica de Tucumán: así vive y a qué se dedica tras salir de prisión
¿Cómo reconstruye su vida una de las estafadoras más famosas de Tucumán? Descubrí el nombre falso que usa, el insólito negocio que armaron con su nueva pareja y por qué los vecinos volvieron a denunciarla.
Una mujer que engañó a la sociedad tucumana con su título falso de médica y fue condenada a prisión, hoy lleva una vida alejada del escándalo pero bajo un nombre diferente. Fernanda Iglesias, panelista de “Puro Show”, reveló en televisión nacional los sorprendentes detalles de su presente. Su caso, que conmocionó a la provincia, parece haber dado un giro hacia el anonimato y los emprendimientos comerciales.
Giselle Rímolo recuperó su libertad hace cinco años. Sin embargo, la mujer que fuera pareja de Silvio Soldán y estafó a numerosas personas, ahora se hace llamar Mónica Best en las redes sociales. Aunque en su perfil de Facebook utiliza su nombre real, Mónica Cristina María Rímolo, el apellido que promociona es uno de fantasía.
“Giselle Rímolo está usando su nombre verdadero, que es Mónica Cristina María Rímolo, pero ella se hace llamar en redes y en su emprendimiento como Mónica Best”, explicó Fernanda Iglesias durante el programa.
¿En qué trabaja ahora la ex falsa médica?
Lejos del mundo de la salud que simuló dominar, Rímolo se dedica actualmente al comercio de artículos de moda y belleza. Según la información difundida, vende “pelucas, pestañas postizas, ropa, zapatillas”. La panelista completó el panorama afirmando que la mujer “hace de todo un poco” en términos de emprendimientos.
Su vida transcurre entre las paredes de su hogar, con una marcada reclusión. “Lo que no hace es salir de su casa. No sale nunca de su casa. Es más, su casa no tiene timbre. No hay forma de contactarse”, agregó Iglesias, describiendo el hermetismo con el que se maneja.
Una vida privada entre polémicas y nuevos comienzos
La coquetería que siempre la caracterizó parece intacta. La panelista mostró una foto de cuerpo entero que Rímolo se habría tomado tras realizarse una lipoaspiración. En el ámbito sentimental, tiene un nuevo compañero llamado Diego.
La pareja vive en una casa ubicada en Torcuato que perteneció a Juan Gaineddú, quien fuera su abogado y expareja. Juntos intentaron un singular negocio para generar ingresos: alquilar la misma vivienda donde residen durante el día para que otras personas organicen eventos.
“Cobraban 100 mil pesos el día y las personas hacían fiestas, entonces los vecinos la denunciaron por ruidos molestos”, relató Iglesias. Este emprendimiento les trajo un nuevo conflicto con la ley, esta vez por las quejas de los residentes de la zona, demostrando que su vida continúa rodeada de polémica a pesar de su intento por mantenerse en las sombras.