La nutricionista jujeña que descoloca a sus pacientes: "¿A quién no le gustan unos canelones de verdura y carne?"
¿A quién no le gustan unos canelones de verdura y carne? La frase es de una nutricionista jujeña que asegura que el problema no son las verduras, sino cómo se preparan. Sus recomendaciones para sumarlas a los platos de todos los días, sin ensaladas obligatorias.
La nutricionista Emilse Escalante (MP 202) asegura que el problema no son las verduras, sino cómo se preparan. En una entrevista, explicó cómo sumarlas a las comidas de todos los días sin que la familia entera ponga el grito en el cielo.
Incorporar verduras a la alimentación diaria es un desafío que atraviesa a adultos y niños. La especialista jujeña sostiene que la clave no está en obligarse a comer ensaladas todos los días, sino en cambiar la forma de prepararlas y meterlas dentro de platos que ya forman parte de la rutina.
Según contó durante la entrevista, muchas personas rechazan las verduras por su sabor o porque las asocian con preparaciones poco atractivas. Sin embargo, hay alternativas para incorporarlas de a poco, respetando los gustos y las costumbres de cada familia.
El problema no es la verdura, es cómo se sirve
Escalante señaló que uno de los principales obstáculos aparece en la manera en que las verduras llegan al plato. En los adultos, la resistencia suele estar vinculada a que las ensaladas les resultan insulsas o poco apetecibles.
Frente a eso, la recomendación es usarlas como ingrediente de preparaciones que ya son parte de la alimentación cotidiana. "Yo siempre les digo a mis pacientes que, por ejemplo, unos canelones de verdura y carne, ¿a quién no le gustan?", comentó la profesional.
La nutricionista explicó que ese plato puede convertirse en una comida completa al combinar distintos nutrientes. Como ejemplo, mencionó la posibilidad de preparar los panqueques con avena y rellenarlos con espinaca y carne.
También recomendó sumar verduras a tartas, tortillas y otras preparaciones, acompañándolas con pequeñas cantidades de queso gratinado para mejorar su aceptación. Según indicó, estos cambios permiten empezar a incorporar alimentos que antes se rechazaban, sin modificar drásticamente la alimentación.
El rol de los adultos en la mesa de los chicos
La profesional también se refirió al papel de los adultos en la alimentación de los niños. Explicó que, muchas veces, son los propios padres quienes condicionan el consumo de determinados alimentos, sobre todo cuando evitan ofrecer verduras que ellos mismos no comen.
Durante la etapa de alimentación complementaria, los niños comienzan a descubrir sabores y texturas desconocidas. Por eso, Escalante destacó la importancia de ofrecerles variedad y evitar restricciones basadas únicamente en las preferencias de los mayores.
En los adultos, en cambio, modificar las costumbres puede resultar más difícil debido a los hábitos alimenticios que se mantienen desde hace años.
Guisos, estofados y sopas: las comidas jujeñas ya tienen verduras
La nutricionista explicó que las costumbres gastronómicas tienen una influencia importante en las elecciones alimenticias. En Jujuy, por ejemplo, señaló que existe un consumo habitual de alimentos como papa, arroz, pollo y carne.
Sin embargo, aclaró que muchas comidas tradicionales ya incluyen verduras y que la diferencia puede estar en la forma de prepararlas. "Un estofado, un guiso, tienen verduras. El problema por ahí es cómo lo preparo. Entonces, podemos hacer lo mismo más saludable", sostuvo.
Entre sus recomendaciones también mencionó las sopas de verduras, especialmente durante los días fríos, que pueden servirse como entrada antes del plato principal. Incluso sugirió incorporar avena a estas preparaciones para quienes no disfrutan de las verduras solas.
La especialista destacó que no siempre es necesario abandonar los platos habituales, sino encontrar maneras de mejorar su composición nutricional.
Pequeños cambios, sin obligaciones imposibles
Escalante remarcó que sumar verduras no tiene que convertirse en una obligación difícil de sostener. Por el contrario, recomendó comenzar con modificaciones sencillas en las comidas que cada persona ya disfruta.
Preparar rellenos con verduras, incorporarlas a tortillas o utilizarlas en guisos y sopas son algunas de las alternativas que mencionó durante la entrevista.
La nutricionista aseguró que los hábitos alimenticios pueden modificarse gradualmente y que muchas preparaciones permiten incorporar ingredientes saludables sin alterar demasiado su sabor. De esta manera, el objetivo es lograr una alimentación más variada y equilibrada, adaptada a las preferencias y costumbres de cada familia.