La obra que nadie frenó: 12 lapachos de medio siglo quedaron al borde del colapso
Una obra en inmediaciones de Plaza 1º de Mayo dejó a doce lapachos negros de medio siglo con las raíces al descubierto. Los especialistas ya hablan de riesgo de caída ante tormentas, pero lo que más preocupa es lo que puede pasar con los ejemplares que todavía no fueron tocados.
Doce lapachos negros de unos 50 años, ubicados en las inmediaciones de Plaza 1º de Mayo, en Paraná, sufrieron daños en sus raíces estructurales por una obra. Referentes ambientales advirtieron a Elonce que los ejemplares están en plena floración y que la intervención podría comprometer su supervivencia y su estabilidad ante tormentas.
Según detallaron, siete de los árboles afectados están sobre calle 25 de Mayo, entre Belgrano y 9 de Julio, y otros cinco se encuentran entre 9 de Julio y Papa Francisco o Monte Caseros, según la vereda. El punto crítico es que los trabajos alcanzaron las raíces estructurales, las que sostienen el anclaje de cada ejemplar.
“Los puede enfermar muy gravemente”
Los especialistas remarcaron que la intervención llegó en un momento delicado. “Ahora está sucediendo esto en plena floración, donde los árboles están utilizando muchísima de su energía vital para este período y este proceso. Entonces, lastimarlos en este momento los puede llegar a enfermar muy gravemente”, explicaron.
También señalaron que el lapacho negro necesita condiciones específicas para conservar su sistema radicular y que dejar las raíces expuestas al sol y al aire agrava el cuadro. “Dejarlas al aire libre, expuestas al sol, cuando además necesitan oscuridad en esta época de primavera, es riesgoso para la salud y para la supervivencia del lapacho. Además del riesgo de caída o la falta de anclaje porque le han sacado la tierra, corre riesgo su supervivencia”, indicaron.
Los ambientalistas destacaron que estos árboles crecieron durante décadas en un entorno hostil, entre cañerías, hierros y suelos poco nutritivos. “Recordemos que vienen de un crecimiento en un lugar hostil, entre caños, hierro y tierra poco nutrida, y aun así nos han regalado todos los servicios ambientales de los que gozamos”, remarcaron.
El riesgo de caída que preocupa
La pérdida de anclaje es una de las mayores preocupaciones. Por eso pidieron evaluar cada ejemplar de forma individual y proteger las raíces que quedaron expuestas. “Hay que tomar medidas urgentes, resguardar esas raíces y controlar uno a uno el estado en el que están para evitar caídas frente a las tormentas”, alertaron.
Además, pusieron el foco en el peso de los árboles: “Son unidades que deben pesar casi media tonelada. Entonces, si le quitás el anclaje superior y le agregás una fuerte tormenta, corre riesgo de que, aun vivo, se caiga”.
Para los especialistas, reemplazar estas especies por otras no compensa lo que se pierde. “Estos ejemplares tienen alrededor de medio siglo. ¿Qué pasa cuando cae? Después lo reemplazan por una palmera, pero la verdad que no es lo mismo”, expresaron. Y agregaron: “El árbol nativo trae las aves que necesitamos, trae los insectos que necesitamos. No es caprichoso. No es lo mismo un lapacho negro que una palmera”.
En la misma línea, plantearon: “Siempre es mejor una palmera que no tener nada, pero antes que una palmera es mejor tener un lapacho negro y los tenemos. Si no, hay que esperar 50 años y probablemente ninguno de nosotros esté”.
El Municipio ya evalúa la situación
Los referentes ambientales contaron que no presentaron un pedido de informes formal porque desde el Municipio se comunicaron con la asociación tras conocerse el problema. “Esta mañana estuve hablando con Xavier Bilbao, que es el encargado del Comité de Cambio Climático del Municipio. Tuvimos un intercambio positivo; por suerte tomaron cartas en el asunto, están haciendo un informe y viendo qué medidas pueden tomar”, señalaron.
También acercaron las observaciones de su equipo técnico y pidieron una intervención inmediata sobre los árboles ya afectados. “Tomando medidas en este momento, sobre todo por los lapachos que ya están intervenidos, tiene que hacerse de manera urgente. Y por los lapachos que están enfrente, porque entendemos que esta obra va a avanzar, tomar estas medidas ahora puede disminuir los riesgos”, sostuvieron.
Una advertencia que va más allá de estos doce árboles
Los ambientalistas vincularon el caso con un problema mayor: el mantenimiento del arbolado urbano y las consecuencias de las podas inadecuadas ante tormentas severas. “Con árboles enfermos, dañados y con malas podas vamos a tener muchísimo más riesgo de caída”, advirtieron. Y estimaron que “por cada barrio estamos hablando de entre cinco a 15 árboles que tienen caída de ramas o caída del árbol completo”.
Por último, plantearon que la situación debe analizarse como política pública. Según explicaron, ante tormentas intensas, una gran cantidad de trabajadores municipales podría quedar abocada a retirar ramas y árboles caídos en lugar de atender otras emergencias, como obstrucciones de desagües pluviales, voladuras de techos o familias afectadas por inundaciones.