La odontóloga que atiende a pacientes que "nadie quería tomar" y revolucionó su consultorio
Una odontóloga de 26 años cambió su consultorio para atender a pacientes con discapacidad que no encontraban lugar. Su decisión nació de un caso familiar y hoy es el centro de su vida profesional: lo que descubrió sobre la demanda que nadie cubre.
Camila Chihadeh tiene 26 años y ejerce la odontología de una manera que rompe con lo habitual. Hoy dedica el 100% de su trabajo a atender a personas con discapacidad, en un consultorio que ella misma adaptó para que cada paciente se sienta cómodo.
Detrás de esa decisión hay una historia personal: todo empezó cuando comenzó a atender a su tía, que tiene parálisis. Esa experiencia la hizo replantearse su forma de trabajar y encontrar un nuevo propósito dentro de la profesión.
“Decidí adaptar todo mi trabajo a las personas con discapacidad”, contó Camila en diálogo con InformateSalta.
Un consultorio que se adapta a los pacientes
Actualmente atiende a personas con parálisis, autismo, síndrome de Down, enfermedades poco frecuentes y condiciones como la piel de cristal, entre otras. Recibe pacientes de todas las edades y entiende que cada uno requiere una atención diferente, ajustada a sus posibilidades y a sus tiempos.
En su consultorio, la consulta no siempre se parece a la tradicional. Los juguetes adaptados y los elementos sensoriales son parte del espacio, pensado para que los pacientes puedan sentirse cómodos y transitar la experiencia de la mejor manera posible.
“Recién se fue un paciente de seis años con autismo y el consultorio quedó dado vuelta”, contó entre risas. Lejos de verlo como un problema, Camila considera que esos momentos son parte de su trabajo. Detrás de la anécdota hay una realidad que la moviliza: el pequeño había pasado por distintos consultorios sin encontrar un lugar donde pudieran atenderlo. “Nadie lo quería tomar como paciente, hoy se hace atender por mí”, relató.
Su objetivo no es que todos los pacientes se adapten al consultorio, sino que el consultorio también pueda adaptarse a ellos.
Más necesidad que vocación
Para Camila, situaciones como esa reflejan la importancia de contar con profesionales dispuestos a asumir el desafío de una atención que requiere preparación, paciencia y, sobre todo, una mirada diferente.
Aunque reconoce que la vocación fue el punto de partida, también sabe que no alcanza por sí sola para responder a todas las necesidades que encuentra en su trabajo. “Le tengo que hacer más caso a la necesidad que a la pasión”, expresó.
“Tengo mucha vocación, pero hay más necesidad que vocación”, sintetizó.
Su reflexión habla de una demanda que va más allá de su propia experiencia: la de pacientes con discapacidad que necesitan acceder a la atención odontológica y encontrar profesionales preparados para acompañarlos.
Camila también reconoce que su tarea implica una responsabilidad particular, porque muchas veces la atención depende de los tiempos, las posibilidades y el acompañamiento de otras personas. “Estoy a merced de otro y de su familia”, señaló, al describir una dinámica en la que cada tratamiento requiere comprender no solo al paciente, sino también su entorno.
A sus 26 años, logró construir una forma propia de ejercer la odontología. Una decisión que nació de una experiencia familiar y que, con el tiempo, se convirtió en el eje de su vida profesional.
“Me dedico 100% a la discapacidad dentro de la odontología”, afirmó. Y resumió el camino que eligió con una frase que refleja todo lo que construyó desde entonces: “Logré hacer todo un mundo en base a la discapacidad”.