La oferta de 230 millones que los Beatles ignoraron: la carta que salió en el New York Times
Un productor puso sobre la mesa una cifra que hoy equivaldría a 1350 millones de dólares y una causa solidaria para que los Beatles volvieran a tocar. La carta salió en el diario más caro del mundo y la respuesta nunca llegó: lo que pasó después cambió la historia de la banda para siempre.
Hace 50 años, el productor Sid Bernstein publicó una solicitada a página completa en el New York Times con una oferta millonaria para reunir a los Beatles. Ninguno de los cuatro respondió. La carta, fechada el 19 de septiembre de 1976, estaba dirigida a John, Paul, George y Ringo, y proponía tres conciertos y una causa solidaria a cambio de 230 millones de dólares.
La propuesta incluía un recital en un estadio, un disco doble en vivo, derechos televisivos, un documental y la transmisión del evento en cines y estadios de todo el mundo por circuito cerrado. Bernstein estimaba recaudar 100 millones por el disco, 15 por merchandising y libros, 15 por TV, 60 por el documental y 40 por las entradas en cines. El 20% se destinaría a alimentación de niños huérfanos y obras educativas, y cada espectador debía llevar alimentos no perecederos o ropa para donar.
Las sedes sugeridas eran Belén, Liverpool o cualquier lugar que los músicos eligieran. La fecha posible: Año Nuevo de 1977 o la Semana Santa siguiente. La cifra, a valores actuales, equivaldría a 1350 millones de dólares.
¿Quién era Sid Bernstein?
Bernstein fue el primer productor que confió en los Beatles en Estados Unidos. Antes de 1963 trabajaba con Miles Davis, Nina Simone, Tito Puente, Judy Garland y Tony Bennett. Al leer sobre el fenómeno británico en una revista, insistió para traerlos. Consiguió dos fechas en el Carnegie Hall pagando solo 6500 dólares. En 1964, con la Beatlemania desatada, los dos shows quedaron chicos. Al año siguiente organizó el recital en el Shea Stadium, el primero de rock en un estadio deportivo. Allí entendió que el público joven no buscaba sonido perfecto sino vivir la experiencia de ver a sus ídolos. Las 56.000 entradas se agotaron en 1965, aunque los dueños del estadio exigieron pago anticipado por dudar que un grupo pop pudiera llenarlo. En 1966 la asistencia bajó tras la frase de Lennon de que los Beatles eran más famosos que Jesús.
Luego Bernstein impulsó la British Invasion: llevó a los Rolling Stones al Carnegie Hall, aunque los fans rompieron butacas y la sala no se la alquiló más. También consiguió teatros para los Kinks y los Young Rascals.
Otras ofertas y el factor Saturday Night Live
En 1976 ya había habido intentos. En enero, el productor Bill Sargent ofreció 30 millones, que luego subió a 50. La revista People aseguró que John, George y Ringo estaban de acuerdo y estudiaban contratos, pero desconfiaban de Sargent. De Paul no se conocía opinión. Con el tiempo, McCartney admitió que algunas ofertas los hicieron dudar, pero primó que cada uno tenía su propio camino: George venía del éxito de All Things Must Pass, Ringo había logrado un número 1 y buscaba consolidarse como actor, John había sacado varios discos y Paul triunfaba con Wings. Ringo lo resumió: “No nos separamos por cuestiones de plata; tampoco nos volveremos a juntar por ella”.
La oferta que estuvieron a punto de aceptar Lennon y McCartney fue mucho menor: 3000 dólares. Lorne Michaels, creador de Saturday Night Live, ofreció en broma esa suma en vivo para que los Beatles tocaran tres canciones. La leyenda dice que John y Paul vieron el programa juntos y pensaron en aparecer sin avisar para reclamar la mitad del pago porque faltaban George y Ringo. En realidad, John estaba solo esa noche; a la semana siguiente, al comentarlo con Paul, ambos imaginaron la broma. Estaban en el departamento de Lennon en el Dakota, a pocas cuadras del estudio. Semanas después, George Harrison reclamó el pago como invitado y pidió 250 dólares extra para decir la frase de apertura: “Live from New York. It’s Saturday Night”.
La segunda intentona y el final
En 1979 Bernstein volvió con otra solicitada en el New York Times. Esta vez pedía tres conciertos: Nueva York, Jerusalén y El Cairo. La cifra subía a 500 millones de dólares (2300 millones actuales). El dinero iría a asociaciones de refugiados, en especial a los Boat People que escapaban de Vietnam. Bernstein contó después que ni Paul, ni Ringo, ni George respondieron, pero que Lennon le pidió un informe detallado. Se lo dejó en la recepción del Dakota y nunca más supo de él. Ya Lennon no podía refutarlo: la noche del 8 de diciembre de 1980, Mark David Chapman lo asesinó de cuatro balazos con un ejemplar de El guardián entre el centeno en el bolsillo.
George Harrison, en un show de los Beatles en Estados Unidos, en 1964. (Foto: AP).