La orden de Karina Milei que desató una guerra interna en un aliado clave del Gobierno
La orden de Karina Milei para expandir La Libertad Avanza chocó de frente con un aliado clave en el Congreso. ¿Qué provocó el choque y qué dijo el gobernador que dejó al descubierto la fragilidad de la alianza? Los detalles del cruce que puede cambiar el mapa político.
La estrategia de expansión territorial ordenada por Karina Milei generó un choque frontal en Tucumán. El jefe local de La Libertad Avanza desafió públicamente al gobernador aliado Osvaldo Jaldo, tensando una alianza crucial para el oficialismo en el Congreso y dejando al descubierto la fragilidad de los acuerdos políticos.
Lisandro Catalán, referente de LLA en la provincia, tomó la directiva partidaria y la convirtió en un reto directo al sistema electoral tucumano. Lo hizo a través de la red social X, interpelando al mandatario provincial tras su discurso en la apertura de sesiones legislativas.
Un desafío público que prendió la mecha
“Escuché su discurso en la apertura de sesiones. En cuanto al sistema electoral usted habló de reglas claras, de no tenerle miedo a la competencia. Pero al parecer sus legisladores no piensan lo mismo, y no impulsarán ninguna reforma para que usted pueda cumplir con su palabra”, escribió Catalán en un mensaje dirigido a Jaldo.
En su publicación, el libertario sostuvo que la Boleta Única de Papel (BUP) impulsada por el presidente Javier Milei “vino justamente a terminar con esas trampas del sistema”. No dudó en calificar al régimen de acoples provincial como “obsoleto, tramposo y fraudulento”.
El núcleo de la provocación fue una invitación a un compromiso explícito: “Firmemos juntos un compromiso público, que La Libertad Avanza Tucumán y el Partido Justicialista de Tucumán presentemos lista única, sin acoples”. Y remató: “Si realmente no le teme a la competencia, demuéstrelo. Es una decisión política. No hace falta más que voluntad”.
La respuesta que evadió el debate electoral
Desde la Casa de Gobierno tucumana, la réplica no se hizo esperar, aunque no vino del gobernador. El ministro del Interior provincial, Darío Monteros, fue el encargado de responder al desafío libertario.
“Tucumán hoy tiene problemas mucho más urgentes que una discusión electoral adelantada para las redes”, escribió Monteros. En su mensaje, subrayó que “es demasiado pronto para hablar de elecciones” y puso el foco en la coyuntura económica: “Hoy lo importante es cuidar el empleo, sostener la producción y acompañar a los tucumanos que no la están pasando bien”.
El ministro aportó un dato concreto sobre la situación local, afirmando que la recaudación del IVA cayó un 13% debido a la baja en el consumo, lo que afecta las finanzas provinciales. Además, defendió el marco institucional vigente: “Tucumán tiene un sistema electoral establecido por su Carta Magna y por leyes votadas en la Legislatura. No se cambia con un tuit ni con un desafío mediático armado para redes”.
Monteros fue contundente al señalar que “las reglas institucionales se discuten donde corresponde: en la Legislatura y respetando la autonomía de la provincia”. Consideró que dar lecciones desde la Nación implicaba “una falta de respeto a la historia política de Tucumán”.
Ante esta respuesta, Catalán intentó cerrar el círculo dirigiéndose nuevamente a la figura principal: “Ministro Monteros, yo me dirigí al gobernador Jaldo que fue quien se comprometió a eliminar los acoples. No a usted”.
Una alianza estratégica bajo la lupa
Este cruce público expone la tensión latente entre la estrategia de crecimiento territorial de La Libertad Avanza y la lógica política de los distritos. Osvaldo Jaldo ha sido hasta ahora un aliado parlamentario clave para el oficialismo nacional, aportando votos esenciales para la sanción de proyectos que el PJ no acompañó, como la reforma laboral.
Sin embargo, la decisión de LLA de avanzar sobre el sistema electoral tucumano, un pilar del armado político peronista local, introduce un elemento de competencia directa que pone a prueba los límites de la alianza. El régimen de acoples fue durante años una herramienta fundamental en la provincia.
La propuesta de competir sin ese esquema y bajo la Boleta Única de Papel implica modificar reglas de juego que moldearon durante décadas el mapa político tucumano. Este episodio marca el primer punto de fricción abierta entre la Casa Rosada y uno de sus socios legislativos más importantes.
La tensión revela que la relación, funcional en el plano parlamentario, enfrenta sus límites cuando se traslada al campo de la competencia electoral territorial. Las directivas de Karina Milei, orientadas a ordenar a los referentes provinciales e impulsar la BUP en todo el país, chocan con realidades políticas locales consolidadas.
Este cruce en Tucumán podría ser solo el primer capítulo. Analistas políticos advierten que tensiones similares podrían replicarse en otros territorios donde el oficialismo local intente resistir la avanzada libertaria y defender sus propios sistemas electorales y estructuras de poder.
El desafío de Catalán y la respuesta evasiva desde el gobierno de Jaldo dejan en claro que la expansión de La Libertad Avanza no será un proceso pacífico, incluso cuando se trata de aliados en el Congreso. La disputa por el territorio promete redefinir alianzas y enfrentar al oficialismo nacional con sus propios socios.