La orden fue 'maten a los soldados': el alegato que destapó la guerra narco detrás del crimen de Máximo Jerez
¿Qué llevó a una banda narco a matar a un nene de 12 años? La respuesta está en el alegato del fiscal, que destapó una guerra territorial, una orden directa y un error fatal.
La muerte de Máximo Jerez, el nene de 12 años de la comunidad qom de Los Pumitas, no fue un accidente. Fue el resultado de una orden directa, una guerra territorial y un error que terminó en tragedia. El fiscal Franco Tassini lo dejó claro en su alegato de cierre: la balacera que lo mató fue premeditada y respondió a una disputa entre dos bandas narco.
El juicio, que se desarrolla en la sala 10 del Centro de Justicia Penal de Rosario, escuchó este viernes una reconstrucción casi minuto a minuto de lo que pasó aquella madrugada del 5 de marzo de 2023. Máximo murió de un disparo en la espalda cuando salió a comprar una gaseosa a un kiosco. Otros tres chicos resultaron heridos.
¿Por qué mataron a un nene de 12 años?
Según la acusación, el ataque no fue un hecho aislado. Formó parte de una escalada de violencia entre dos bandas que se disputaban el control de la venta de drogas en Empalme Graneros. Por un lado, el grupo de Alex Ibáñez, conocido como 'Araña'. Por el otro, el clan de Juan José Villazón, alias 'Salteño'.
Los cuatro acusados –Nicolás Castillo (28), Maximiliano Castillo (27), Nicolás Torres (28) y Ezequiel Godoy (37)– pertenecían al bando de la Araña. Ellos se subieron a un Honda Civic negro, recorrieron ocho cuadras y gatillaron contra quienes estaban frente a un kiosco. Pero no era el kiosco que pensaban.
Un 'datero' les había pasado la información de que los soldados del Salteño estaban en un kiosco detrás de la cancha de Los Pumitas. Pero había dos kioscos en el pasaje San José. El grupo disparó contra el que estaba al lado del pasillo donde los chicos celebraban un cumpleaños.
La orden: 'Maten, maten a soldados'
El fiscal citó mensajes de WhatsApp entre Ibáñez y Godoy en los que planeaban el ataque. "Maten, maten a soldados, su trabajo es ejecutar, tienen re poder de fuego", escribió Ibáñez. Godoy respondió: "Le pegamos a quien enganchemos".
Esa noche, cerca de la medianoche, hubo un ataque previo desde una moto contra una casa del bando de la Araña. "Nos primerearon", se escribieron. Eso aceleró la reacción. Fueron a buscar al Paraguayito, un soldado del Salteño, pero no lo encontraron. Dispararon contra las sombras.
Máximo se agachó, pero una bala le entró por la espalda. Los peritos determinaron que el tiro salió desde la esquina, donde estaba el auto negro. También hirieron a un primo de 13 años, a otro chico de la misma edad y a una nena de 2 años.
La llave del caso: el auto negro
El fiscal Tassini aseguró que el Honda Civic fue la pieza clave para resolver el crimen. Nicolás Castillo, dueño del auto, lo escondió en un garage de la zona oeste, a ocho kilómetros del lugar del ataque. Un vecino llamó al 911 al ver que alguien guardaba un auto desconocido. Ahí encontraron los papeles del titular y comenzaron las detenciones.
La defensa, sin embargo, cuestionó la investigación. Francisco Broglia, defensor de Maximiliano Castillo y Ezequiel Godoy, dijo que no hay pruebas suficientes: "Secuestraron 32 celulares y solo usaron dos. No hay vínculo concreto con el ataque". También señaló que no se hicieron pruebas de dermotest a los acusados ni se encontraron huellas en el auto.
María del Carmen Varela, defensora de Nicolás Castillo, argumentó que la balacera fue una respuesta espontánea al ataque de la moto, no algo premeditado. Y cuestionó que Ibáñez, el supuesto jefe, no esté imputado.
El fiscal respondió que Ibáñez estaba preso esa noche y que no había evidencia suficiente para acusarlo en esta etapa, pero no descartó una segunda parte de la investigación.
El quinto acusado, el taxista Gustavo Marcelo Borda (54), está imputado por encubrimiento. El fiscal pidió 4 años y 6 meses de prisión. Los alegatos finalizan el próximo lunes y la sentencia se conocerá a fines de la semana que viene.