La Pampa se hizo cargo de una residencia que Nación dejó de financiar: quiénes recibieron sus diplomas
La provincia decidió hacerse cargo de una residencia que Nación dejó de financiar y ahora forma profesionales para una emergencia que no para de crecer. Quiénes se recibieron y qué cambia para los que llegan.
En el Centro Cultural Medasur se entregaron 21 certificados de Residencias Médicas en distintas disciplinas. La particularidad de este año fue la inclusión de las Residencias Interdisciplinarias en Salud Mental, una cohorte que la provincia decidió sostener con fondos propios después de que el gobierno nacional les quitara el financiamiento.
Del total de diplomas, 17 correspondieron a residentes y residentas y 4 a la Jefatura policial. El subsecretario de Salud Mental y Adicciones de La Pampa, Martín Malga, dialogó con Plan B y explicó el alcance de la actividad: “Entregamos los certificados a residentes y residentas del Sistema Público de Salud, una oferta académica que ya lleva varios años”.
Una cohorte que crece y una decisión política
Malga destacó que en esta gestión se incorporaron las residencias interdisciplinarias de salud mental, que “suelen ser de las cohortes más nutridas”. Según detalló, recibieron el interés de psicólogos, psicólogas y trabajadoras sociales, y la provincia ya cuenta con su segunda cohorte en esa especialidad.
El funcionario remarcó el esfuerzo provincial en un contexto económico complicado: “Se decidió provincializar las residencias interdisciplinarias de salud mental, luego de que el gobierno nacional les quitó financiamiento. Hoy podemos decir que la provincia de La Pampa, una vez más, se preocupa por tener recursos especializados, por tener profesionales que den respuestas a las problemáticas de nuestro tiempo”.
Las residencias en salud mental se desarrollaron en Santa Rosa y General Pico, con rotaciones por el Servicio de Salud Mental del Hospital Lucio Molas, centros de salud del Servicio de Salud Mental del Centeno, áreas programáticas, equipos de nivel central como el de enlace y prevención del suicidio, y el equipo de abordaje. Malga subrayó que el perfil buscado es el de un profesional capaz de adaptarse a distintos entornos, formado no solo en internación sino también en lo ambulatorio, lo comunitario y lo preventivo.
“Lo que buscamos en esta cohorte es incorporar todos los profesionales que se van capacitando. Para nosotros es una inversión la capacitación y en este año, en el marco de la Emergencia en Salud Mental, vamos a buscar utilizar esos cargos también para ofrecer a los residentes que se están recibiendo”, finalizó.
Los testimonios de las residentas
Delfina Aguilar, psicóloga parte de la RISAMC (Residencia Interdisciplinaria en Salud Mental Comunitaria) de General Pico y ahora a cargo de la Jefatura, calificó su paso por la residencia como “hermoso y fructífero” para su profesión. “Tratamos de trabajar en conjunto trabajadores sociales y psicólogos en la salud mental de las personas. Estamos trabajando en el Hospital, con rotaciones en el área programática de la ciudad”, contó.
Florencia Frank y Jesica Sánchez, licenciadas en Psicología, celebraron la obtención de la residencia. “Estamos muy contentas, es el cierre de una etapa. Nuestra residencia es de tres años, es una residencia interdisciplinaria en salud mental y esta es la primera camada que ingresa, así que súper contentas de la posibilidad y de la oportunidad que nos brindó este espacio en salud pública”, dijo Frank.
Sánchez agregó: “Hoy en día la salud mental es una verdadera emergencia, entonces me parece importante que se den estos espacios y que puedan haber nuevos profesionales ejerciendo en salud pública”.
Consultadas por la dinámica de la residencia, señalaron que se sostenía con una beca provincial y nacional, pero que actualmente Nación desfinanció y las nuevas camadas pasaron a ser únicamente provinciales. La residencia está conformada por psicólogos, médicos, psiquiatras y trabajadoras sociales.
Ambas recorrieron distintos establecimientos: el hospital Molas, su hospital de día, Adicciones, centros de salud y atención primaria, además de rotaciones por internación y el servicio infanto-juvenil. “En salud mental hacíamos 8 guardias mensuales, así que tenemos un conocimiento bastante importante de lo que fue el recorrido y el aprendizaje”, cerraron.



