En el campo pampeano, un llamado puede definir si el operativo llega a tiempo o tres días tarde. La herramienta que Seguridad Rural difunde en cada recorrida cambió la relación con los productores, y ahora otras provincias quieren replicar el esquema. ¿Cómo funciona?
La Policía de La Pampa llevó su experiencia en seguridad rural a un congreso nacional que reunió a 18 provincias en Córdoba, y volvió con un reconocimiento que pocas veces se escucha: el esquema de trabajo pampeano aparece como referencia para otras fuerzas del país.
El comisario inspector David Bazán, al frente de la División de Seguridad Rural de la Unidad Regional 2, fue uno de los cuatro representantes que viajaron en nombre de la fuerza y del Ministerio de Seguridad provincial. En diálogo con InfoPico Radio contó cómo fue la experiencia y qué lugar ocupa La Pampa en el mapa nacional de la especialidad.
Tres jornadas y un diagnóstico compartido
El encuentro se realizó los días 19, 20 y 21 de octubre y tuvo a la policía cordobesa como organizadora. Durante esas jornadas, la delegación pampeana puso sobre la mesa su realidad y cruzó experiencias con pares de Buenos Aires, Santa Fe, Tucumán, Entre Ríos, Formosa, Mendoza y San Juan, entre otras provincias.
«Dio lugar para hablar sobre la temática en particular que hace a la ruralidad, tanto a nivel policial institucional como también por parte de la estructura de trabajo del Ministerio Público», explicó Bazán.
El comisario remarcó que no todos los distritos enfrentan el mismo escenario: «Hay realidades totalmente distintas». El tipo de terreno y la densidad de población rural cambian de lleno la manera de encarar la prevención y la persecución del delito en el campo.
Qué tiene La Pampa que miran los demás
Para Bazán, la diferencia pampeana no pasa por la cantidad de recursos, sino por una decisión estructural: la articulación entre la fuerza y la justicia. «La provincia de La Pampa es como que lleva un pasito adelante a la hora de repeler la cuestión delictiva de este ámbito rural, porque el trabajo de la justicia va acompañado del trabajo que hace la policía», sostuvo.
Ese esquema se apoya en tres patas concretas:
- Fiscalías temáticas dedicadas a la materia rural, que funcionan en la provincia desde 2024.
- Una coordinación provincial que supervisa las divisiones rurales de las cuatro unidades regionales.
- Un trabajo «codo a codo» con el Ministerio Público.
El resultado se mide en el interés ajeno. Es la cuarta vez que Bazán participa de un congreso de este tipo y, según contó, varias provincias fueron tomando nota del modelo pampeano. «Buenos Aires ha tomado algo de lo nuestro. No hace una semana, semana y media, San Luis también copió algo de lo nuestro en el sentido judicial, porque puso fiscales en la temática, no lo tenía, y en este momento los tiene», apuntó.
Claro que el funcionario también reconoció las distancias: policías como las de Córdoba, Buenos Aires o Santa Fe manejan otra escala de recursos y tecnología. «A lo mejor la tecnología que usa Santa Fe no es aplicable para este terreno. Pero no por eso acá en La Pampa la cuestión rural se deja de atender: se enfoca para otro lado», diferenció.
Rutas, caminos vecinales y puestos camineros
La división que conduce Bazán depende del jefe de la Unidad Regional 2, el comisario general Videla, y responde a la coordinación provincial con sede en Santa Rosa. El despliegue cotidiano se reparte entre rutas, caminos rurales y puestos camineros, con trabajo conjunto junto a SENASA, la Dirección de Recursos Naturales y la Dirección de Transporte.
La geografía suma un desafío extra: la cercanía con los límites de San Luis, Córdoba y Buenos Aires obliga a coordinar con las fuerzas de esas jurisdicciones.
En el entorno de General Pico, los controles llegan a Speluzzi, Metileo, Vértiz, Trebolares y Dorila. Hacia el límite con la Unidad Regional 1 se suman Quemú Quemú, Arata, Caleufú y Trenel.
Caza, armas y papeles: dónde aparecen las infracciones
El norte provincial tiene una particularidad que ordena la tarea: es una zona netamente agrícola ganadera y cuenta con un solo coto de caza, ubicado en el área de Ingeniero Luiggi. La mayoría de los cotos pampeanos se concentra en el resto de la provincia, lo que cambia el tipo de control que se aplica.
Aun así, los operativos sobre quienes se dirigen a esos lugares se mantienen firmes y apuntan a tres ejes: control de armamento, control de documentación y verificación de las piezas de caza al regreso de la actividad.
«Es donde comúnmente se constatan las infracciones», precisó Bazán, en referencia a las faltas a la ley de caza y a cuestiones vinculadas con la ley nacional.
El teléfono que cambió la relación con el productor
Bazán está al frente de la división desde 2021. Al asumir, se sentó con la Sociedad Rural y detectó un problema concreto: costaba llegar al productor y la respuesta policial tardaba.
La salida fue simple y efectiva. Se instrumentó una línea telefónica de contacto directo con Seguridad Rural, que se difunde en cada operativo y en cada recorrida por el campo. «Hoy día no tengo esos reclamos que antes sí tenía por no llegar a una presencia, por llegar tres días después», afirmó.
El mecanismo permite derivar el aviso en el acto al personal que está en la zona. «Suponte que hay un productor que me llama de La Maruja y yo físicamente estoy en Pico. A mí me sirve para llamar al personal que es de esa zona», graficó.
Por último, el comisario remarcó que la población del ámbito rural es cambiante —empleados, alambradores, trabajadores de cosecha o de traslado de hacienda— y que por eso la prevención y la difusión del contacto se sostienen todo el año. «Me ha dado resultados, y por eso lo seguimos aplicando», cerró.
